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Salió Roy Halladay después de seis entradas y Kyle McClellan después de siete. Entrando al octavo episodio, el marcador favorecía a los Cardenales sobre los Filis 2-1. De pronto, las torres del Estadio de San Luis crujieron y comenzaron a doblarse; el techo saltó hecho pedazos; las luces se apagaron; el público salió huyendo hacia cualquier lado; y la tierra estaba girando al revés.

Cada relevista utilizado recibió palo en ese infernal octavo inning. Trever Miller, Jason Motte, Brian Tallet, Miguel Bautista y Maikel Cleto, perdieron sus brazos. Con una ofensiva que produjo nueve carreras en un abrir y cerrar de ojos, los Filis se impusieron 10 por 2, aunque no vieron a Halladay convertirse en el primer ganador de 10 juegos, al quedar fuera de la decisión.

En tanto los Medias Rojas, con 8 triunfos en sus últimos 10 juegos, fueron derrotados 5-4 por los Padres, que habían perdido seis seguidos, y aunque los Yanquis no jugaron por lluvia, se aproximaron a un juego. Heat Bell de San Diego, se apuntó su rescate 19, trabajando para un equipo de 31 victorias. El Fenway Park, registró su más grande lleno desde la segunda guerra mundial con 38,422 rugiendo inútilmente.

Josh Outman (3-1)realizó un sereno pitcheo desde la colina de Oakland, y terminó con el invicto de Dillon Gee (7-1), joven tirador de los Mets, imponiéndose por 73; los Marlins salieron de un déficit de 10 reveses, superando 5-2 a los Angelinos con el salvamento 20 de Leo Núñez, pese al 3.62 en efectividad; y Arizona, con el recuperado Joe Saunders (4-7 después de 0-5), saltó encima de Kansas por 7-2.