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Por quinta vez y tercera consecutiva, las selecciones de México y Estados Unidos se ven las caras para saber cuál es el verdadero “gigante” de la Concacaf en el duelo a realizarse en el estadio Rose Bowl en el que se definirá al campeón de la Copa Oro 2011 (7:00p.m.).

Se trata de dos viejos conocidos, con una rivalidad creciente y que se ha ido picando en los últimos años. Pero esta vez México ha ofrecido una cara más agradable, mucho mejor de la que han brindado sus máximos rivales del área.

Este buen momento se puede decir que ha sido inspirado, en parte, en un jugador como Javier Chicharito Hernández, quien ha trasportado al equipo a un nivel emocional en el que parecen ser capaces de superar mayores obstáculos. Y en la Concacaf, Estados Unidos ha sido el equipo con el que México pierde más su figura emocional y además su forma táctica.

El Chícharo”, a quien el propio Landon Donovan califica como un jugador especial, porque es capaz de cambiar un juego en un instante, se ha convertido en la máxima inspiración por sus resultados en el Manchester United y ahora trasladados en el Tri.

Esa figura que tanto ha necesitado México parece que la ha encontrado y ha motivado al resto de sus compañeros: Aldo De Nigris, quien ha sido la dupla perfecta del Chícharo, Andrés Guardado, que es casi seguro que no juega hoy, Giovani Dos Santos, entre otros.

En tanto, Estados Unidos no ha tenido ese juego de conjunto. Ni siquiera ha tenido un torneo regular, pues hasta ahora ha sido señalado porque no ha tomado en serio la Copa. Si este partido fuera hace dos años, no habría duda de que el equipo de las barras y las estrellas saltaría como favorito, sin embargo, esta noche, a lo que sí pueden apelar es a su orgullo, que se ensancha cuando tienen a México enfrente.