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¿Epifanio Pérez en la lista de candidatos al Salón de la Fama pinolero en este 2011? Ya era hora. No podían seguir manteniéndolo oculto con todos los méritos necesarios acumulados. Me alegra, porque es un acto de justicia con quien ha sido uno de los mejores pítcheres que por aquí hemos visto.

Viéndolo, me preguntaba: ¿Se puede ser fiero sin alardes?. Y me respondía: ¡Por supuesto! Y es que el derecho Epifanio Pérez, fue en todo momento, sin importar las circunstancias, una prueba de eso.

No necesitaba hacer rechinar su dentadura, rascar el piso como un miura, mostrar una mirada llameante, venir hacia el plato colocando su furia delante de su habilidad y confianza. Eso sí, no le tenía miedo a ningún bateador, y tampoco a ninguna amenaza. Daba la impresión de ser un pistolero con tanta frialdad como Doc Holliday.

No fue lo suficientemente disciplinado. Su gran falla y soporte de fuertes cuestionamientos, pero con un nivel de utilidad y bravura excepcionales. Un tipo duro, capaz de levantar de la lona a un equipo.

Forjador de dos no hitters contra el Bóer, uno de ellos arañando la perfección, Epifanio es el único lanzador con dos temporadas de 20 victorias y 20 juegos completos en la etapa moderna de nuestra pelota, derrotó al equipo “B” de Cuba en una Copa  Intercontinental y fue pilar fundamental para los Leones durante largo tiempo antes de cerrar carrera con San Fernando y Matagalpa. El pitcher que todo manager desea tener.

Estuvo en cuatro finales, pero la de mayor repercusión fue aquella contra los Dantos con el León atrás 0-3. Martín Ruiz, su principal promotor para que lo colocaran sobre el tapete, me facilita estos detalles: Ganó el cuarto juego 2-1 con un jonrón de última hora; empató la serie 3-3 ganando el sexto juego con pitcheo de 16 entradas en juego decidido por Roa, y salvó el juego 7 como relevo de Orlando Cuevas.

¿No lo vieron tirar? Lo siento.