Jorge Eduardo Arellano
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Aunque la Federación Nicaragüense de Boxeo Aficionado, Feniboxa, prepara una selección para competir en el Preolímpico de Guatemala, el púgil de los 60 kilos, Carlos David Arce, decidió probar suerte en el torneo de Trinidad y Tobago.

Arce falló en el selectivo, pero su sueño de estar en unos juegos olímpicos lo hizo viajar por sus propios medios a Trinidad y Tobago. Julio Miranda, Presidente de Feniboxa, confirmó que se le dio el aval y es el único nica en el torneo Caribeño.

El periodista Héctor Miranda, de la agencia noticiosa Prensa Latina, lo entrevistó en Puerto España, donde ayer comenzó el evento.

Puerto España
El nicaragüense Carlos David Arce Ríos saldrá desde hoy a poner en alto su nación en el I Preolímpico de la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA), sin olvidar las causas por las cuales llegó al pugilismo.

Arce, de 25 años de edad, es el único representante de su país en una lid que ofrecerá 23 plazas para los Juegos Olímpicos de Beijing-2008 y aunque sabe que el camino será angosto, tienen fe en asegurar un boleto para la cita estival.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, Arce aseguró que tiene “una idea fija: clasificar y clasificar, aunque sepa que hay boxeadores con mucha historia en la división, generalmente de las más difíciles”.

“Estoy convencido de que en el boxeo hay que hacer planes a corto plazo, ir por partes. Por eso primero pienso en los cuartos de final, luego en seguir hasta alcanzar la final y luego en ganar. Quien no piense así, que no venga”, comentó.

Arce, quien se dedica al boxeo desde los 16 años, por razones “que a algunos le darían risa si las explicó”, tuvo en el puertorriqueño Félix “Tito” Trinidad a su inspirador y asegura que al ver cómo una vez noqueó a un rival lo llevó al cuadrilátero.

“Yo hice muchos deportes. Primero con la intención de defenderme del castigo de mis compañeros de escuela. Era un niño muy débil, todos me golpeaban, sobre todo uno llamado Boby, siempre me pegaba y yo no tenía defensa”, comentó con un halo de tristeza en los ojos.

Por esos tiempos, recuerda Arce, “vi a Trinidad levantarse casi noqueado y tumbar a su rival en una pelea por un título mundial y me dije que si él lo había hecho, yo también podía defenderme de quienes me golpeaban en la escuela”.

El entrenador de Arce, el etíope Seb Zewdie, cree que su pupilo saldrá adelante en su empeño de ir a Beijing “porque siempre piensa en positivo y nunca se da por vencido”.