•  |
  •  |

¡Qué ocurrencia! ¿Sacar a Neymar faltando nueve minutos con Brasil perdiendo 2-1? Aún admitiendo que Neymar no había logrado brillar y se había visto desconectado, uno quería gritar: ¿Qué haces Menezes?, mientras Fred ingresaba a la trinchera. Quién iba a pensar, que lo que parecía ser una imprudencia forzada por la impaciencia y la frustración sería algo genial, producto de un sexto sentido.
Cuestión de olfato, diría un novelista de temas misteriosos: ocho minutos después, Fred sacaba del hoyo a Brasil con un disparo de derecha desde la frontal, recibiendo del estupendo e incansable Ganso, entre Aureliano Torres y Pablo Da Silva, levemente retrasados en su reacción. La pelota, pese a la dificultad por la que atravesó Fred para impulsarla con su tobillo, entró junto al poste izquierdo, dejando sin la menor opción a Villar, sellando el amargo 2-2 y cerrando la herida por la que Brasil sangraba profusamente.

De esa forma, el equipo auri-verde empató angustiosamente un partido que estuvo ganando 1-0 por gol de Jadson en el minuto 38, soberbio derechazo abajo, y que parecía ser el soporte para acentuar un dominio brasileño claramente visible en el inicio del segundo tiempo, cuando Roque Santa Cruz, entrando por el centro frente Thiago y Santos en el minuto 54, aprovechando ese largo y certero pase del agitado Estigarribia desde la izquierda, asestó esa estocada que estableció el 1-1, golpeando a Brasil en la quijada.

Y luego, en medio de un ajetreo tan intenso como imprevisible, con Haedo Valdez reemplazando a Lucas Barrios, Paraguay se adelanta impactando, precisamente con un gol de Valdez, después de una recuperación de Riveros dejando a Danny Alves con la boca abierta, entregando a Santa Cruz, que continuó desviando la pelota hacia Valdez, para la ejecución que rebotó en Lucio antes de llegar a las redes. ¡Diablos, Brasil atrás 2-1 en el minuto 67! Se imaginan cómo la presión aguijoneaba a la tropa del General Menezes.

Apenas dos minutos antes, en una de las acciones más claras, Neymar, el nuevo prodigio del fútbol brasileño, malogró una posibilidad dorada, siendo neutralizado por la salida y deslizamiento de Villar. Pero, tratándose de Neymar, capaz de producir algo genial en cualquier instante, hay que mantenerlo contra viento y marea, aunque Menezes prefirió correr el riesgo, confiar en su corazonada, y le resultó, cuando la soga estaba apretando su cuello en el minuto 89.

“Hubiera sido cruel perder”, dijo Menezes; en tanto, en Brasil se piensa que lo verdaderamente cruel es la inestabilidad de una defensa que antes de la Copa había sido considerada como factor tranquilizante. Sus fallas, abrieron las posibilidades que aprovechó Paraguay, un equipo de fútbol directo, atento para volcarse.

El mejor jugador de Brasil, fue Ganso, ese centrocampista de visión tridimensional y prontitud para las entregas, que siempre avanza con su computadora activada, facilitando opciones, como las que materializaron Jadson y Fred, lamentando las que se quedaron en el camino, convertidas en ruinas.

Igual que Argentina, Brasil tratará de mejorar su imagen en su último juego de la fase de grupos.

dplay@ibw.com.ni