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La estrella brasileña Marta, la 'Messi' del fútbol femenino, vivió el domingo su tarde más amarga con la eliminación en los penales de los cuartos de final del Mundial ante Estados Unidos, donde tuvo que soportar además sonoros abucheos cuando tocaba el balón.

La jugadora más mediática, la mejor del mundo en los cinco últimos años para la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), ha sufrido esa actitud hostil a lo largo de la competición, especialmente en el partido ante Noruega, en el que había sido la gran figura, anotando dos goles.

Las comparaciones con Messi, que también está viviendo un aparente divorcio con la grada en la Copa América, adquieren por tanto una nueva dimensión, esta vez no precisamente positiva.

Tras la caída de las 'meninas' ante las estadounidenses, la actitud de la grada hacia Marta era el otro gran punto de polémica y de enfado entre la delegación brasileña, que no entendía el motivo de esta animadversión.

"No entiendo el trato del público hacia Marta. Es la mejor del mundo, una jugadora que da espectáculo, que hace genialidades y que es muy importante para el fútbol femenino", comentó su entrenador, Kleiton Lima.

Hasta el minuto 65 la actitud hacia Marta era correcta por parte del público de Dresde, pero ahí cayó en el área, en una jugada que la árbitra sancionó con penal y expulsión de Rachel Buehler y que los espectadores consideran fruto de una simulación de la brasileña, que terminó transformando la pena máxima.

A partir de ahí comenzó el calvario de la jugadora, que cada vez que tocaba un balón o sacaba un córner tenía al público, mayoritariamente alemán y teóricamente neutral, en su contra, con abucheos muy sonoros.

Su tanto en el inicio de la prolongación (92), para el 2-1 de Brasil, fue recibido de la misma manera, pero Estado Unidos pudo empatar en el descuento de la prórroga, forzar los penales y ganarlos, dejando a Marta sin superar su gran asignatura pendiente: conseguir un gran título con la 'Seleçao'.

"Parece que me quieren, ¿no?", ironizó la propia Marta tras el partido, antes de recibir el apoyo de sus compañeras.

"No entendimos esa reacción, nos ponía tristes cada vez que lo escuchábamos. Para mí ella es la mejor del mundo y no se merece algo así", dijo por su parte su compañera Rosana.

El otro partido en el que Marta sufrió las iras del público fue el segundo de la primera fase en Wolfsburgo ante Noruega, donde consiguió dos tantos y el primero vino también precedido de la polémica, ya que se produjo tras robar un balón a la defensa Nora Holstad Berge, después de una falta no pitada.

En los otros dos encuentros, ante Australia y Guinea Ecuatorial, su papel fue mucho más discreto y pasó desapercibida para el público.

Su juego al límite, a veces demasiado duro, sus constantes protestas a las árbitras y sus asistentes, sus gestos airados y su semblante agresivo durante el partido no ayudan a ganarse las simpatías del público, que sí ha recibido con fuertes aplausos al resto de estrellas de los distintos equipos.

"Marta, eres la mejor, sólo te atacan por eso", se quejaba a gritos un hincha brasileño que presenciaba la salida del autobús de las jugadoras, que pusieron punto final en Dresde a su sueño de ser campeonas del mundo por primera vez.