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Hubo un tiempo, allá por 1959 y el inicio de los fabulosos 60, que los Juegos de Estrellas llegaron a interesar tanto, que fue necesario hacer dos cada año, para satisfacer la voracidad del público. Era la época en que ver a un equipo con Mickey Mantle, Roger Maris, Yogi Berra, Miñoso, Kaline, lo que quedaba de Ted Williams, y Whitey Ford en la loma, contra otro en que se juntaban Willie Mays, Hank Aaron, Clemente, Cepeda, Ernie Banks, los últimos cartuchos de Stan Musial, con Warren Spahn lanzando, nos hacía creer, aún escuchando por radio, que estábamos en el mundo de las fantasías.

El interés se mantuvo largo tiempo. Ser seleccionado al Juego de Estrellas, era un timbre de orgullo. Verdaderos “Monstruos” del diamante, no querían perdérselo. Hubieran jugado con una pierna, pero con sus corazones latiendo aceleradamente. La etiqueta de “Estrella”, costaba mucho esfuerzo eficiente conseguirla. Bañarse con las ovaciones de multitudes excitadas, catapultaban a esos peloteros encima de un arco iris imaginario.

Hoy, todo eso ha cambiado. Culpa del dinero. Hank Aaron, el bateador de 755 jonrones, apenas llegó a ganar 150 mil dólares. Las fortunas que circulan en estos días, te hacen sentir más cómodo en casa, frente a los televisores, disfrutando de unas pequeñas vacaciones de media temporada.

Pensando en las cerradas batallas divisionales, muchos managers utilizaron sus mejores brazos durante el fin de semana, sacándolos de los staffs del gran juego de otros tiempos. C. C. Sabathia, Cole Hamels, Justin Verlander y Matt Cain, David Price, Félix Hernández y James Shields, trabajaron a fondo. Por diferentes motivos, sobresaliendo malestares musculares, se produjeron bajas.

Las lesiones descartaron a José Reyes, el líder bateador de la Liga Nacional, Jon Lester y Alex Rodríguez, en tanto Derek Jeter y Mariano Rivera, decidieron colocarse a un lado, mientras los indicadores de audiencia, siguen descendiendo desde el 2005. Hey, cuidado, este show tiende a desaparecer. Los recientes duelos Filis-Bravos y Yanquis-Boston, estarían provocando mayor expectación.

Menos mal que dos verdaderos astros del montículo, Roy Halladay de los Filis y Jered Weaver de los Angelinos, están listos para abrir teniendo detrás de ellos alineaciones modificadas. Eso sí, Ahí estarán José Bautista y Adrián González por la Liga Americana, y Prince Fieder con Lance Berkman por la Nacional. No nos vamos a sentir en el desierto del Sahara.