•  |
  •  |

dplay@ibw.com.ni

 

¿Qué podía hacer David sin piedras y sin honda, contra uno de los Goliat suramericanos, como es Argentina con toda su constelación de estrellas, y con la ansiedad de lavarse un poco el rostro? Pensamos que muy poco, pero antes de caer 3-0, el joven equipo tico logró sostener un cero-cero durante 44 minutos. En los bancos, Lavolpe estaba agrandado y Batista –pese al claro dominio de su equipo- empequeñecido.

Y casi sobre el silbato finalizando el primer tiempo, el gol del Kun Agüero, tomando un rebote en la zona roja frente a la cabaña de Moreira, sacudió las redes. Argentina entera respiró hinchando sus pulmones. Ahí estaba el pasaporte a cuartos con cinco puntos, frente a un equipo con pistolas de palo, sin el balón, dependiendo de lo casual.

Precisamente el Kun, errático en la recepción, los intentos de combinar y las definiciones hasta ese momento, fue quien se encontró apropiadamente con esa pelota y resolvió. Luego, el segundo tiempo, el Kun otra vez a los 52, recibiendo una entrega nítida de Messi, y Di María a los 63, culminando otra gran maniobra de Messi, avanzando, frenando, aguantando y entregando, selló el 3-0.

¿Cuántos goles se perdió Higuain? Más que el Kun, rematando constantemente desajustado en el primer tiempo, y más adelante, logrando modificaciones y multiplicando presión en el área. Messi funcionando a lo Xavi, fue muy importante con su manejo y sus entregas. Estuvo a punto de lograr un gol de cabeza, en triangulación con Agüero en el minuto 79, pero el zarpazo de Moreira fue certero y oportuno.

¿Cuántas pelotas entregó Messi a diferentes destinatarios? Incontables. Él estuvo manejando los hilos de una ofensiva permanente con esa destreza tranquilizada por la seguridad. Incluso Pastore, quien ingresó en el minuto 80, recibió una pelota de Messi con “olor a gol”, que Moreira, felino, desvió hacia el poste derecho.

Messi arrancando desde atrás, por la derecha preferentemente, pero también por la izquierda, atrayendo marcas, absorbiendo faltas, pero trazando diagonales en todo instante, cortas y largas, como si fuera una copia de Xavi en un partido desequilibrado. Tal como se suponía, el peso pesado, noqueó al peso mosca.

Por vez primera en esta Copa América los argentinos podrán dormir alejados de pesadillas.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus