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Durante largos años he escuchado decir “Nunca cambies un equipo ganador”. Incluyan entre los creyentes a esta “teoría”, a Sergio Batista, el entrenador de Argentina, que hoy frente al siempre difícil equipo de Uruguay, fiero rival histórico sin importar las circunstancias, apuntalado por un ataque muy efectivo, aún sin Edison Cavani, el artillero del Nápoles.

DiMaría con Agüero y Messi, utilizando a Higuaín en punta, funcionó contra un equipo pequeño como Costa Rica, muy distante de tener una defensa tan brava y con ese sentido del anticipo como la charrúa. Pero Higuaín malogró casi media docena de posibilidades mostrándose muy errático por no controlar su ansiedad.

Carlos Tévez tiene más virtudes y mucho olfato. Su flexibilidad en el frente de ataque, agregada a esa habilidad para participar en maniobras de combinación, y su rapidez para apretar el gatillo, lo hace aparecer en pantalla, como un elemento más útil que Higuaín. Sin embargo, Batista está apostando que la capacidad para definir de Higuaín, puede ser hoy lo suficientemente productiva y resolver la mayoría de opciones, teniendo a Tevez detrás como un “as” en la manga.

En la doble cartelera de hoy en Cuartos de Final, Colombia con el ímpetu de Falcao y esa agresividad que ha sostenido con criterio y afilamiento, es favorito para imponerse a Perú, en tanto Argentina, que parece haber conseguido el entendimiento requerido aprovechando las facilidades otorgadas por los juveniles ticos, es considerada levemente favorita sobre este Uruguay con Forlan y Suárez en la línea de fuego, y Lugano jefeando la defensa.

Mañana, Brasil-Paraguay y Chile-Venezuela, para conocer a los otros dos semifinalistas.