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Bombazo de derecha de Carlos Lobatón sobre pelota soltada por el arquero Rodríguez, estorbado por su central Yepes, y taponazo de izquierda realizado por Juan Vargas sin pérdida de tiempo, recibiendo de Guerrero después de una maniobra hecha con agallas y clase, aprovechando una imprudente entrega larga de Rodríguez hacia la derecha, sepultaron 2-0 a Colombia y clasificaron al sorprendente Perú para semifinales en la Copa América.

Fueron dos “puñaladas” en tiempo extra, con los dos equipos recurriendo al máximo de sus pulmones y sus piernas. Atrás, lamentable e irreparablemente para Colombia, sin permitir goles en tres juegos, había quedado el penal fallado por Radamel Falcao en el minuto 65 del tiempo regular, que pudo haber garantizado un desenlace diferente. Pero Falcao, el fiero hombre del área, fue “traicionado” por su prodigiosa derecha y su “misil” pasó zumbando junto al poste izquierdo, mientras Raúl Fernández volaba en busca de lo casual.

Falcao es temible desde cualquier distancia, entrando al área o desde afuera sin importar el ángulo y el grado de dificultad para ejecutar, y también cobrando tiros libres. El atacante colombiano del equipo Porto en Portugal, tiene velocidad, destreza, punch y dirección. Se supone, que desde los doce pasos, con el balón en el punto de penal, es mortífero.

Ayer no lo fue, y en ese minuto 65 de un partido que pese a la multiplicación de posibilidades permanecía 0-0 entre dos equipos con rápidos traslados de balón por el centro, buen uso de las bandas para las proyecciones y preferencia por el juego aéreo, falló el penal cometido por Rodríguez doblando el brazo de Dayro Moreno, que maniobraba en el área, por la derecha, buscando como conseguir el espacio mínimo para apretar el gatillo.

La confusión entre el arquero colombiano Martínez, quien intentó atrapar ese centro largo, y el defensor Yepes, los dejó en el suelo, indefensos, mientras arremetía Lobatón y descargaba ese derechazo letal, rompe-redes en el minuto 102 para el 1-0 que rompió corazones en Colombia.

Colombia levantó el voltaje y tomó riesgos volcándose, y cuando Perú se veía apretado defendiendo el gol de ventaja con uñas y dientes, en el minuto 112, la falla de Martínez intentando otra entrega larga interceptada por Guerrero, y su inmediata proyección hacia el área, frenando en una adecuada proyección del balón, y la entrega para Vargas, quien remata de zurda, violento y preciso para el 2-0.

No quedaba nada por discutir.