•   Cancún/ México Enviado Especial/END  |
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¿Alguien dudaba de Román ‘Chocolate’ González? Al menos yo no. Anoche aquí en la Plaza de Toros de Quintana Roo, el plan de ataque del bicampeón mundial fue destructivo. Bastaron siete asaltos para acabar con las pretensiones de Omar Salado.

El rostro del rival dejó evidencia del fuego que recibió, de todos los alcances y calibres del nicaragüense. Dos caídas en el primer round y otra en el fatídico séptimo asalto fueron suficientes para que la esquina renunciara a la pelea, aunque eso no lo apreció el árbitro panameño Julio César Alvarado, quien de igual forma decidió parar la masacre.

“Gracias a Dios que todo salió bien. No aguantó mi golpeo, desde que empezó la pelea sentí que lo había lastimado y poco a poco fui haciéndole daño”, declaró Román ya calmado en su habitación.

Un aspecto que muy pocos saben que pasó aquí fue que los organizadores del combate llegaron a sacar a Román de forma urgente, que ya tenía que subir debido a la señal de televisión, lo que representó que el nica saliera sin calentar.

“No importa, aunque siempre ponen artimañas, yo me preparé bien para esta pelea y enseñé que desde el primer round Salado estaba muerto”, aseguró ‘Chocolate’.

¿Qué fue lo más difícil?      

“Nada, yo confiaba en mis condiciones. Ahora solo hay que esperar el combate de unificación para el mes de octubre”, dijo el bicampeón mundial, que agrega a un mexicano más a su lista, que llega a ocho victorias.

Román quedó con registro de 29 (24 KO)-0, mientras que Omar Salado llega a 22 (13 KO)-4-2.