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La verdadera grandeza se muestra superando dificultades, decía Dostoievski, siendo él mismo, batallando con la miseria, enfermedades que incluían la epilepsia, una prisión injusta, y las privaciones, un ejemplo de esa exigencia que planteaba.

Recuerdo la frase de Dostoievski, después de ver al formidable “Chocolatito” González, resolver con tanta facilidad al retador mexicano Omar Salado, porque si algo le hace falta para que podamos dimensionar correctamente su grandeza, es verlo atravesar por dificultades, sometido a presión.

El inmortal Alexis Argüello, se “graduó” como grandioso frente a rivales terriblemente exigentes como Ernesto “Ñato” Marcel, Rubén Olivares, Alfredo Escalera, “Boza” Edwards, “Boom Boom” Mancini, y por supuesto, Aaron Pryor, que lo obligaron a realizar esfuerzos supremos para vencer o sobrevivir. Incluso boxeadores considerados geniales como Robinson, Leonard y Alí, entraron constantemente a lo infernal y salieron de las brasas, para ser glorificados.

La mayor demostración de grandeza ofrecida por Rosendo, fue en sus dos peleas con el súper-azteca Ricardo “Finito” López. Frente a Salado, en una pelea unilateral, con un desequilibrio que le quitó emoción, “Chocolatito” volvió a lucir inmenso. La pregunta que uno se hace es ¿quién podrá presionarlo?

Esa posible pelea con Giovanni Segura, solo es imaginable en el casillero de las 112 libras, no en 108, en el cual brilla Román, y combates con los también aztecas Adrián Hernández y Ulises Solís, difícilmente tomarán forma. Así que el pinolero podría desplazarse hacia Japón o Tailandia en busca de peleas.

Estamos convencidos de la clase y el punch que tiene “Chocolatito”, pero igual que ocurrió con Roy Jones, no ha sido sometido a exigencias. No es su culpa por supuesto, pero queremos verlo respondiendo bajo presión.

dplay@ibw.com.ni