Edgard Tijerino
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¿Por qué tardaron tanto tiempo en volver a pelear? Después de lo visto y sufrido aquella noche del 8 de mayo de 2004 en el gigantesco hotel MGM en Las Vegas, era fácil suponer que lo más pronto posible el filipino Manny Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez volverían a encerrarse en un ring.

Pese a esas expectativas, el tiempo fue pasando y la deseada y obligada revancha no tomaba forma. Hasta hoy, en el Mandalay.

¿Volveremos a ver esa furia destructiva de Pacquiao derribando tres veces a Márquez en el primer round? “Descarten eso”, asegura el bravo mexicano, agregando: “no va a sorprenderme y pagará caro un atrevimiento sin cautela”.

En aquella ocasión, el fallo empate, largamente discutido, con una tarjeta arbitral de cada lado y otra equilibrada, fue como una derrota para Pacquiao. Más impresionante que las tres incorporaciones de Márquez después de cada caída, fue su empuje cuesta arriba mientras transcurrían once asaltos, exigiendo una victoria revestida de intenso dramatismo.

Ambos se sintieron despojados, pero Pacquiao, el retador al título pluma, lo lamentó más. Debió simplificar el combate después de atropellar con la fuerza de un huracán en el primer asalto, pero no pudo, y Márquez consiguió un resurgimiento espectacular metiéndolo constantemente en serias dificultades, hasta forzar ese fallo sujeto a múltiples discusiones.

“Yo gané y volveré a hacerlo, ahora con más claridad”, ha dicho Márquez frente al favoritismo del gladiador filipino, quien asegura encontrarse en su mejor forma. Lo que se da por un hecho, es que será otra pelea de alto voltaje entre dos golpeadores obstinados, capaces de mantenerse creciendo en medio de las llamas.

“El exceso de confianza me afectó en aquella pelea. Eso no volverá a ocurrir. Voy a estar encima en cada minuto de cada round” advierte Pacquiao, quien admite haber perdido motivación hace un par de años, llegando a pensar retirarse del boxeo.

“Peleas como ésta me estimulan. No puedo pronosticar que ganaré por nocaut, pero sí que ganaré. Prefiero que Márquez se muestre agresivo y ataque porque eso facilitará mi accionar contragolpeado y presionando, expresa el filipino.

¿Será una mejor pelea que la vista hace cuatro años? Esa es una gran pretensión, pero se cree que por el conocimiento que cada uno tiene del otro, los antecedentes de aquella noche, y la necesidad de ganar, podría ser de un trazado más cauteloso para desbordarse sólo cuando las circunstancias ofrezcan las mejores posibilidades.

Sin embargo, una vez que suene la campana, seguramente la audacia de cada quien, desplazará cualquier plan previamente elaborado. Será el momento de tomar riesgos sin importar que lluevan las balas.