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ESPNdeportes.com
Por una u otra razón, el filipino Manny Pacquiao nos sigue sorprendiendo cada día.

Por su increíble carrera, que comenzó prácticamente en el peso mínimo y ya anda por las 130 libras. Por los títulos mundiales que lleva ganados. Por la forma contundente en que derrotó, entre otros, a Erik Morales y Marco Antonio Barrera. Por su candidatura a un puesto en el congreso de su país. Por los rumores que lo vinculan a posibles enfrentamientos con Oscar de la Hoya o Ricky Hatton.

Y, claro, también por su tremenda humildad, algo poco frecuente en una figura de su talla. Porque indiscutiblemente Pacquiao es actualmente uno de los boxeadores más cotizados del mundo. Todavía está fresco el recuerdo de aquella memorable pelea ante Juan Manuel Márquez, en mayo de 2004, en la que derribó tres veces en la primera vuelta al mexicano, pero que terminó en un salomónico empate.

Por fin, la espera ha terminado. Hoy, en Las Vegas, se producirá la muy esperada revancha. El Pacman dialogó con ESPNdeportes.com y contó cómo llega a este combate, que en los papeles cuenta con todas las posibilidades de transformarse en uno de los mejores del año.

“Aquella pelea de 2004 fue muy buena y muy dura. Lo tiré tres veces en el primer asalto y luego él se recuperó e hizo una gran pelea. Pero pienso que debí haber sido yo el ganador. No tengo dudas de eso”, comienza contando el filipino, héroe nacional en su país.

“Pero sé que esta pelea será todavía mejor. En realidad, nada ha cambiado en mi preparación. Hice lo de siempre: entrenar en el gimnasio Wild Card de Los Ángeles junto con mi entrenador, Freddy Roach. Hice alrededor de 150 rounds de guanteo y llego en las mejores condiciones”, comenta.

“Vi algunas de las últimas peleas de Márquez y noté que su estilo se ha vuelto un poco más agresivo. Y estamos preparados para eso. Pero, en realidad, nos concentramos más en mi propio boxeo que en el de mi rival. Por ejemplo, en la primera pelea debí haber lanzado más mi mano derecha. Y cometí algunos errores defensivos. Pero eso no sucederá esta vez”, afirma con mucha seguridad.

“Si Márquez sale a atacarme lo lógico sería pensar que se me simplificarían las cosas. Pero eso no es seguro. No puedo pronosticar si ganaré por nocaut o por decisión. Sólo sé que será una gran pelea y que yo seré el ganador”, sostiene.

Pacquiao, quien ha enfrentado a los mejores de su peso en los últimos cuatro años y medio, se ha convertido en un verdugo del boxeo mexicano. Además de Morales y Barrera, ha derrotado a Óscar Larios, Jorge Solís, Emanuel Lucero y Héctor Velásquez.

No obstante, Márquez es para Pacquiao una asignatura pendiente.

“No me gusta demasiado eso de ser el verdugo de los boxeadores mexicanos. Eso es, simplemente, una circunstancia. Pero sí es muy importante para mí poder vencer a Márquez, porque es el único rival que me falta derrotar en mi categoría”, cuenta.

Pese a que nadie se atrevería a cuestionar la capacidad de Pacquiao --uno de los mejores libra por libra en la actualidad-- sí algunos han especulado con que a esta altura de su carrera el filipino tiene demasiados problemas para el peso, lo cual es siempre una carga demasiado pesada para un boxeador.

“La verdad es que no tengo problemas de peso. No sé por qué se dice eso. Sí es cierto que estoy preparado para subir de categoría en cualquier momento, seguramente después de la pelea con Márquez. Pero eso no significa que haya tenido dificultades para dar las 130 libras”, desmiente el filipino.

Como mencionábamos anteriormente, en los últimos meses hasta el propio Bob Arum, promotor de Pacquiao, admitió la posibilidad de que el filipino se enfrentara a De la Hoya o Hatton, lo cual, a priori, suena ridículo si se tiene en cuenta la enorme diferencia de peso existente. Pero aún así, en el boxeo casi todo es posible y la posibilidad está latente.

“En este momento sólo puedo pensar en Márquez. Mi mente está completamente concentrada en él. Es cierto que existen posibilidades para pelear con esos grandes nombres. Pero ya tendré tiempo para pensar en eso. Este sábado tengo una pelea muy dura y no me gustan las distracciones”, comenta al respecto.

Para despedirse, Manny deja bien en claro que tiene cuerda para rato en el boxeo. “No importa a quién le gane o cuánto haya conseguido. La motivación para mí siempre es la misma: mi familia, mi patria y mis fanáticos. Solamente con pensar en ellos es todo lo que necesito para motivarme”.