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Incluso en Copas del Mundo, hay finales decepcionantes, no por ciertos desequilibrios ocasionales, sino por la ausencia del buen fútbol, que es lo que golpea al espectáculo. Y en una Copa América en la que hemos estado en manos del azar, no de la lógica, hay mucho temor por la frustración en el duelo cumbre entre Uruguay y Paraguay.

¿Cuál es el equipo que podría robarse el show hoy en el Monumental de Buenos Aires? Obviamente uno piensa que Uruguay, apoyándose todavía en esa lógica tan fragmentada durante este torneo, porque tiene una estupenda pareja de atacantes con Forlán y Suárez, porque Álvaro Pereira puede alcanzar una gran incidencia, porque su defensa jefeada por Diego Lugano tiene mucho oficio, porque la presencia de Cáceres recorta dificultades y garantiza proyecciones, y porque el arquero Fernando Muslera es tan bueno o quizás mejor que Justo Villar. Agreguen que Edison Cavani, el artillero del Nápoles, estará listo para entrar en acción en cualquier instante.

Necesitamos ver un partido ágil, intenso y con goles. El 5-2 que le clavó Brasil a Suecia en la final de 1958, el 4-1 que certificó la “decapitación” de Italia por parte de Brasil en el cierre de la Copa 1970, y el 3-0, que le asestó Francia a Brasil en 1998 con una “sutileza aplastante”, aún sepultando lo intrigante, ofrecieron un fútbol brillante.

El problema parece ser Paraguay, tan gris como brusco en su “exitoso” tránsito por cuartos de final y semifinales, necesitado de la flexibilidad y olfato de su gran ausente, Roque Santa Cruz, pero confiando en que Haedo Valdez, Cristian Rivero, y Lucas Barrios o Pablo Zeballos, consigan hoy un buen funcionamiento y presionen. Este Paraguay, que no podrá contar con el expulsado Jonathan Santana y el lesionado Aureliano Torres, pero que recupera a Antolín Alcaraz, no tiene nada que ver con el equipo que batalló ferozmente con España en Johannesburgo hace un año. Sin embargo, puede plantear un duelo intenso si se atreve, saliendo de ese estilo agobiante y especulativo.

No hay secretos, porque los dos equipos se conocen al revés y al derecho, y sólo queda cruzar los dedos en espera de ver algo diferente a lo que hasta hoy hemos visto. Con todo lo que podamos cuestionar de Argentina y Brasil, ¡cómo nos hubiera gustado verlos frente a frente en esta final!

dplay@ibw.com.ni