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El milagro no ocurrió en Toronto, Canadá. El Real Estelí cayó derrotado 2 por 1 frente a un “flojo” Toronto FC. El Campeón Nacional sufrió durante todo el encuentro de un vendaval ofensivo por las bandas; y es que la noche completa resultó ser un carnaval de centros de los canadienses que dieron muestras de su ineficacia y de su incapacidad productiva.

Otoniel paró a un Real Estelí conservador y defensivo con Carlos Mendieta en la portería, un improvisado central como Félix Eliud Zeledón acompañado con Salvador García y Jaime Ruiz.

Dos extremos sacrificados, por derecha Félix Rodríguez y por izquierda Francisco López, un doble pivote en la contención con el capitán Elmer Mejía y Franklin López y un tridente ofensivo, retrasados Samuel Wilson y Manuel Rosas, y como punta de lanza José Antonio Flores.

A los nicas les costó adaptarse al inicio del partido, acusando cansancio de viaje o miedo escénico. Durante los primeros minutos, careció el Estelí de personalidad ofensiva, careció de relevos defensivos eficaces y todo indicaba que se vendría una tormenta por el constante ataque canadiense. Es por eso que Estelí tiene que ser más ofensivo en la revancha.

Conforme pasó el tiempo, tomó confianza el Tren del Norte, empezó a establecerse en el partido y se animó al hilvanar algunas jugadas en ataque mientras resistía en defensa de manera estoica. La lucha en la media cancha fue feroz, Elmer Mejía fue sacrificado para romper la posible creación de Thorsten Frings mientras Franklin López tenía uno de sus peores partidos. Todo el futbol de Real Estelí pasó por las piernas de Samuel Wilson y los desbordes de Félix Rodríguez, mientras Manuel Rosas y José Antonio Flores no lograban ponerse de acuerdo.

Por su parte, Gianluca Zavarise y Nick Soolsman desbordaban a placer buscando un cabezazo de Dany Koevermans o Ryan Johnson, que por suerte jamás llegó.

Con esa tónica finalizó un primer tiempo dudoso para los norteños, sin embargo, el partido se complicó de manera dramática con el ingreso del joven ecuatoriano Joao Plata en la segunda parte. Plata le dio otra cara a su equipo canadiense, le inyectó fuerza, ganas, velocidad y gol. Fue así como a los 56 y los 72, cayeron los dos goles del Toronto, tomando ventaja.

Cuando las esperanzas empezaban a evaporarse con el 0-2 en contra, sucedió lo impensable. Rudel Calero, que había ingresado por el mexicano Flores, corrió con desesperación detrás de un balonazo, el arquero serbio, Kocic, se lanzó sobre el balón sin esperar nunca que la esférica se deslizara por uno de sus costados; el balón le quedó a Rudel que culminó la jugada con gran precisión para fijar el 2 a 1.

Con la experiencia y la necesidad de goles, Estelí tiene que atreverse a ser más ofensivo.