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¿Cómo ir en busca del tiempo perdido? ¿Acaso se puede cambiar el pasado? Denis Martínez podría disfrutar y sacar mucho provecho leyendo la obra de Marcel Proust, pero los “cortes de corriente” provocados por las huelgas del 81 y el 94, precisamente en dos momentos de crecimiento que abrieron espacio para grandes expectativas, no fueron recuperables. Esas dos  “amputaciones” le costaron por lo menos unas 10 victorias.

Para decirlo rápido, Denis hubiera pasado con cierta tranquilidad a Juan Marichal, y si agregamos más tiempo perdido en los años 83, 84 y 86, cuando afectado por la pérdida de control en su vida, sometido incluso a un proceso de rehabilitación, su rendimiento decreció en forma terriblemente preocupante con balances negativos de 7-16, 6-9 y 3-6, sin olvidar la media campaña del 87 en las menores, antes de regresar con los Expos, la resultante en cifras favorables, sería otra. ¿Se imaginan un Denis trabajando en plenitud durante todo ese tiempo? Cierto, es una especulación inútil, pero inevitable al entrar en consideraciones.

En la temporada de 1981, el curvista granadino registró la máxima cifra de victorias en las mayores con 14. Solo Tom Server en la Liga Nacional,  Pete Vuckovich, Jack Morris y Steve McCatty en la Americana, la alcanzaron. Lamentablemente, un jonrón de Reggie Jackson mientras lanzaba contra los Yanquis, en lo que fue su penúltima apertura, y el fatal relevo de Tippy Martínez frente a los Tigres de Detroit, malogrando una ventaja de dos carreras en su última faena, impidieron el tan ansiosamente buscado triunfo 15.

En la campaña de 1994, su primera con los Indios de Cleveland, reaccionando a un preocupante arranque de 1-4, Denis construyó una espectacular racha de 8 victorias antes de  cerrar con 11-6. Su último trabajo fue corte de orejas y  rabo a los Medias Rojas el 6 de agosto con blanqueo de 7 por 0, limitándolos a solo 2 hits.

Perdiendo casi 22 mil dólares diarios, Denis quedó atrapado por la huelga en la cima de sus 40 años y vio peligrar el segundo y último año de su contrato de 9 millones de dólares por dos temporadas con el revitalizado equipo de Cleveland.

Se suponía, de acuerdo con la proyección que llevaba, que en 1983, su año neurálgico, Denis estaría graduado como estelarista, quizás encabezando la rotación de los Orioles, que presentó como su mejor brazo al ganador de 18 juegos Scott McGregor, respaldado por Mike Bodicker, con 16 victorias.

El manager Joe Altobelli decidió no utilizarlo para la Serie Mundial que le ganaron a los Filis de Pete Rose, Joe Morgan, Mike Schmidt, Von Hayes y Gary Maddox. Eso fue un golpe muy duro, como lo explica en uno de los capítulos del libro ¡Bravo Denis! Que está por publicarse.

dplay@ibw.com.ni