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Carolina Castillo emigró en los años 80 de Nicaragua a Costa Rica, y de ahí logró viajar a Australia, donde conoció a un afgano musulmán. De esa relación nació Musti, quien ahora habla persa, inglés y excelente español, y se ha vuelto una estrella del fùtbol. Lo comparan con el “Pibe” Valderrama en el Mundial Sub-20 de Colombia y fichó con el Borussia Dortmund de Alemania.

De pequeño a Mustafá “Musti” Amini Castillo, hijo de padre afgano y madre nicaragüense, (Carolina Castillo), era difícil verlo sin un balón en sus pies. Su pasión por jugar fue creciendo a tal grado que muchos objetos de su casa terminaban rotos, en la basura o como una historia dramática de cómo fueron víctimas de su precoz habilidad.

¿Quién diría que más de 12 años después, esa pasión por jugar sin horario y cautivando poco a poco a todo el que le veía, ya sin romper tantos objetos de su casa, en Australia, rendiría sus frutos?

Hace casi un mes el nica-australiano ahora de 18 años, firmó con el campeón de la Bundesliga, Borussia Dortmund, cumpliendo el sueño que tanto confesó a su madre: “algún día estaré ahí”, refiriéndose a los juegos que veía, como religión, por televisión.

¿Pero cómo llega este nica hasta la tierra de los Canguros? La historia de su madre es tan especial como la de Musti. Doña Carolina Castillo emigró en los años 80 a Costa Rica donde pensó que encontraría un mejor futuro. Al pasar del tiempo, la vida le brindó un chance mejor, esta vez para emigrar a Australia. Se marchó a Sydney aprovechando un programa que ofreció el gobierno de ese país para que ciudadanos centroamericanos se fueran a trabajar allá con excelentes beneficios. Ahí comenzó una nueva vida, trabajando con el empeño que resaltan los nicas en el extranjero. En el que hacer de cada día, doña Carolina conoció a un afgano, musulmán. Él no hablaba ni una pisca de español pero se entendían bien en inglés y por supuesto de esa relación nació Musti, quien ahora habla persa, inglés y excelente español y se declara un fanático de la comida nica, preparada por su abuela materna.

“Siempre estaba corriendo por todos lados, y cuando empezó a anotar todos los goles de su equipo junior, empezamos a darnos cuenta que teníamos que dejarle seguir su sueño. Lo vamos a extrañar cuando se vaya a Alemania, pero sabemos que será bueno para él’’, dijo doña Carolina.

Pero antes de cumplir este sueño, Musti vive otro grande, jugando en el Mundial Sub-20 con la selección australiana en Colombia. “Todo jugador sueña con esto, un Mundial a cualquier nivel porque sabes que estás frente a los mejores del mundo”.

De Musti se asegura que será el alma de juego en el medio campo del equipo de los canguros. Debutó ayer contra Ecuador y el próximo 6 de agosto se medirá a la siempre talentosa selección española. “Estamos seguros que no seremos un equipo más en este Mundial. Tendremos grandes rivales pero vamos a asumir el reto”, dijo Mustafá.

Luego jugará una temporada más en la A-League de Australia con su club Marineros de la Costa, donde el carisma, además de su calidad futbolística, ha quedado bien plantado.

Muchos de los fans de los Marineros ven al nica como su ídolo, llegan al estadio con una peluca pelirroja, a propósito del color de pelo de Musti. Pero no solo en Australia ha acaparado la atención, ahora en el Mundial en Colombia lo comparan por sus características físicas y su juego con el “Pibe” Carlos Valderrama, otrora de la selección cafetera.

Son esas virtudes las que llaman la atención de un técnico con tan buen ojo para descubrir el talento, nos referimos al entrenador del Dortmund, Juergen Klopp, quien aseguró que “no hay duda de que sabe jugar al fútbol, y tiene muchísimo talento”.

Talento que lo ubicó en la A-League  de Australia a los 17 años, y pese a su juventud, en poco tiempo se ganó la titularidad y ahora ficha con Borussia.

El holandés Jan Versleijen, seleccionador de los Socceroos, dice que el estilo de Amini recuerda a otro futbolista cuyo nombre se asocia al clásico ímpetu del Ajax de Amsterdam, el finlandés Jari Litmanen. “Estamos buscando jugadores de calidad que sepan leer los partidos y posean perspectiva técnica”, dijo Versleijen. “Mustafá tiene todo esto, y probablemente haya hecho que le resultase más fácil empezar jugar en la A-League con 17 años, a pesar de la competencia física”.

Con la colaboración de MSc. José Dávila Membreño.