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El hit de Josh Reddick apagó las luces en Times Square. Por un momento, el corazón de Nueva York quedó en la oscuridad. Solo se escuchaba el gemido de un gato.

Los Medias Rojos de Boston, tan improductivos por ocho entradas, salieron súbitamente del hoyo saltando sobre Mariano Rivera con un doble eriza-pelos de Marco Scutaro contra el “Monstruo verde”, toque de Ellsbury, y línea de Pedroia lo suficientemente larga para dejar a Brett Gardner sin chance de sacar en el plato después de su fildeo, empatando el juego 2-2 en el cierre del noveno; y en el décimo, frente a Phil Hughes, doble abridor de David Ortiz y cohete de Josh Reddick al rincón del jardín izquierdo, facilitaron la victoria de los Medias Rojas por 3-2, tomando nuevamente las riendas del lado Este en la Liga Americana.

Dos swings destructivos como en los viejos tiempos, tenía a los Yanquis adelante 2-1 en el cierre del noveno, con Mariano Rivera en la trinchera, buscando su rescate número 30 como factor de seguridad, pero los constantemente amenazantes Medias Rojas de Boston, salieron de su incapacidad para concretar equilibrando la pizarra y empujando el juego a extrainning.

Mientras Jacoby Ellsbury, impulsador de seis carreras la noche del sábado martirizando a C. C. Sabathia fallaba dos veces con las bases llenas en momentos cumbres y otra con dos circulando, malogrando posibilidades de establecer una diferencia más que sensitiva en el marcador, Eduardo Núñez, reemplazo de Alex Rodríguez, y Bret Gardner, salieron sigilosamente detrás de las cortinas para disparar jonrones que estremecieron y enmudecieron el Fenway Park por largo rato, hasta los batazos de Scutaro, Pedroia, Ortiz y Reddick, que voltearon la tortilla.

El reconocido anti-yanqui, Josh Beckett, un derecho que desde la colina de los Marlins los liquidó en la Serie Mundial de 2003, invicto frente a ellos en este 2011 con 3-0 y 0.86 antes del Play Ball, fue víctima del estacazo de Núñez; en tanto, Matt Albers soportó el batazo de Gardner.