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En sus últimas presentaciones el panameño Mariano Rivera no ha sido tan “automático”, pero los problemas del legendario taponero aún no generan pánico en los Yankees.

Rivera permitió un cuadrangular de dos carreras ante el venezolano Bobby Abreu en el primer juego de la serie de Nueva York frente a los Angelinos y cargó con la derrota. Eso llegó dos días después de que echara a perder su quinto rescate del año, dejando ir una ventaja ante los Medias Rojas en el Fenway Park.

“Normalmente cuando Mariano tiene estos tropezones, en ocasiones vienen de manera consecutiva y después entra en buena racha”, explicó el manager de los Bombarderos, Joe Girardi. “Si mi intuición no me falla, creo que eso sucederá. Es solamente un pequeño obstáculo”.

Rivera, de 41 años, ha disfrutado de otra sólida temporada, registrando 2.23 de efectividad en 46 salidas con 29 juegos salvados. Pero el hecho de que le toleró un jonrón a un bateador zurdo como Abreu fue suficiente como para llamar la atención.

“Es difícil tener buen contacto contra él”, indicó Abreu. “Con la recta cortada la pelota viene rápido y luego rompe hacia adentro, y a veces no tienes tiempo de anticiparla, pero esa vez tuve suerte”.

Rivera dijo que fue una recta cortada que no hizo lo que debió hacer, algo que casi nunca sucede.

“Puede ocurrir en cualquier ocasión”, manifestó Rivera. "Tienes que asegurarte de que el lanzamiento llegue adonde quieres. Pero el martes eso no ocurrió”.

Sin embargo, últimamente los Yankees han notado otra cosa: los bateadores zurdos han tenido un poco más de éxito contra Rivera.

Después de controlar a los zurdos a un promedio de .214 la temporada pasada, esta campaña esa número ha aumentado a .267, un gran salto sobre los .208 que tiene en su carrera.

“Su velocidad no es la misma”, declaró Girardi. "Parece que cuando yo era su receptor, él tiraba de 94 a 98 millas por hora. Ahora llega a las 90-93. Eso cambia un poco las cosas”.

“Mariano siempre ha sido uno de los mejores cerrojeros de la liga -- así haya perdido un poco de velocidad en su recta”, añadió el dirigente.

Abreu, un excompañero de Rivera, estuvo de acuerdo y dijo que el istmeño todavía sigue siendo un rival difícil y que todavía estaba en la elite del mejor béisbol del mundo.

“Es el mejor cerrador del juego”, agregó Abreu. “Es un futuro Salón de la Fama. El martes fue un día difícil, pero sabemos la clase de lanzador que es”.