•   El Pais, España  |
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Cesc Fábregas vuelve a casa. El futbolista, de 24 años y formado en la cantera azulgrana desde los 10 hasta los 16 años, cuando lo fichó el Arsenal tras una conversación del futbolista con el técnico gunner Arsène Wenger, regresa a su club, al Barcelona. Para ello han pasado tres largas temporadas de negociaciones, después de que lo intentara sin éxito una vez el expresidente Joan Laporta, alcanzara un acuerdo al curso siguiente por 40 millones que se desbarató porque fue descabalgado del puesto, y que el ahora máximo mandatario Sandro Rosell ha hecho realidad por 34 millones (cinco de los cuales se les descontarán del sueldo del jugador, que firma por cuatro temporadas) fijos más seis variables en función de los títulos, el punto que ha retrasado, sobre todo, las negociaciones. Aunque el acuerdo es total, falta, sin embargo, un par de retoques en el contrato y la firma final, que se rubricará presumible y definitivamente el lunes.

Los jugadores del vestuario del Barcelona, amigos íntimos de Cesc, pues comparten, entre otras cosas las vacaciones, ya alimentaron desde buena mañana una noticia que ha ido cogiendo forma a lo largo del día. "Hoy puede ser un gran día", señaló en Twitter Gerard Piqué. "No me imagino este Barça sin Cesc", ratificó Víctor Valdés más tarde, en la rueda de prensa, tras el entrenamiento del equipo. "¡Bienvenido a casa! Feliz de tenerte aquí", remató, también en las redes sociales, Carles Puyol. Mensajes, en cualquier caso, que expresan la alegría de tener de nuevo a un jugador formado en la cantera en el equipo, "uno de los nuestros", como suelen decir los futbolistas azulgrana. Por eso, en las celebraciones del Mundial que España conquistó el verano pasado, Piqué y Puyol le pusieron la camiseta del Barcelona.

Aunque estaba previsto que el jugador viaje a Barcelona, unos imprevistos contractuales, sin importancia pero a retocar, han retrasado finalmente el viaje del futbolista, que seguramente partirá hoy y hará efectiva la firma el lunes. Cesc, así, compartirá vestuario con sus amigos y competirá en el césped con unos rivales más que duros, con Iniesta y Xavi, fijos para Guardiola, con Keita, un comodín para el técnico, y con Thiago, la sensación de la pretemporada que también ha alcanzado ya la selección española. Algo que no le preocupa a Cesc, que ya en agosto de 2010 dejó claras sus intenciones. "Si algún día me voy del Arsenal, será para volver al Barcelona", aclaró. Ahora, su sueño se ha hecho realidad.