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Cuando Orlando Ocampo estaba en su punto de ebullición a inicios de los 90, se reclamaba un lugar para él en la Selección Nacional de beisbol. Después de ser el máximo jonronero (24) y empujador (95) de la temporada 1991-92, apenas alcanzó en el equipo que fue a prepararse a Holanda. Después no lo volvimos a ver.

Ocampo tenía el potencial para estar en el conjunto, pero no tenía una posición fija. En el Bóer era bateador designado, nada más.

Igual era el caso de Pablo Juárez, quien se defendía especialmente con el bate, consiguiendo excelentes resultados, su guante no era su especialidad.

Ahora vemos a Danilo Sotelo reclamando un lugar en la Selección. Tuvo buen rendimiento, igual que Ocampo en el 92, pero tiene el mismo problema, no hay una posición dónde ubicarlo en el equipo.

La posición original del capitalino era en los jardines. Así fue como en 1995, cuando agitó fuerte el madero, se ganó un puesto en la Selección. Al firmar con los Dodgers estuvo jugando en segunda base y en este “Pomares” ha sido el inicialista de Carazo.

A sus 36 años, Sotelo supera en edad a los jardineros Jilton Calderón, Dwight Britton, Justo Rivas, Esteban Ramírez, Renato Morales, Eduardo Romero, Ramón Flores y Mark Joseph, y esos jugadores se desempeñan específicamente en los bosques y son carta de garantía defensivamente y también en ofensiva.

No vemos a Sotelo en el infield, donde se tiene como intermedistas a Mario Holmann y Edgard Montiel, Ofilio Castro y Darrel Campbell en el campocorto, con Ofilio pudiendo trasladarse al short, donde aparecen Iván Marín y Ronald Garth. El costeño también puede ser inicialista junto a Sandor Guido.

El otro aspecto que está en contra de Danilo es su rendimiento internacional. Por muchas ganas que le ponga, en los tres últimos años con el uniforme nacional batea para .221, por 15 hits en 68 turnos acumulados en 20 juegos. Anota 4 carreras y produce 6, con un jonrón.

En los Panamericanos de Río de Janeiro se fue de 14-0, al año siguiente en Venezuela elevó su promedio a .385 (10-26), con 4 remolques, 3 anotadas y en el 2009 en el Mundial en Europa, bateó .179 (5-28), una anotada, dos empujadas y un jonrón.

Esos números, la edad, las lesiones como las que no le permitieron jugar en el Mundial de Taiwán en el 2001, la falta de una posición estable y los planes de los técnicos hacen que se hagan a un lado sus 20 jonrones y 70 empujadas esta temporada.