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Lo primero que deberíamos decirle a Jim Thome es, "felicidades".

 

Lo segundo debería ser una disculpa.

Lo sentimos, Jim. Sentimos que tu increíble logro de 600 jonrones en Grandes Ligas no significó tanto para nosotros como debió. Sentimos que la mentalidad cínica de la última década te haya asociado con otros culpables de la era de los esteroides. Y sentimos que no hayamos destacado lo suficiente el hecho de que hiciste historia sin ser ligado a las sustancias para aumentar el rendimiento.

El lunes, cuando Thome le conectó un lanzamiento a Daniel Schlereth y depositó la bola del otro lado de la verja en el jardín izquierdo del Comerica Park de Detroit, el toletero zurdo se convirtió en apenas el octavo jugador en la historia de la Gran Carpa en alcanzar los 600 cuadrangulares de por vida. Pero durante la mayor parte de la noche, dicho acontecimiento no estuvo siquiera entre los primeros 10 temas en Twitter.

Con tanto talento y tanta buena voluntad a través de los años, Thome merecía más reconocimiento.

"No se ha hablado tanto acerca de sus 600 jonrones, pero debería haber más", dijo Schlereth, relevista de los Tigres. "Porque es un pelotero sobresaliente y ha sido grande durante mucho tiempo."

El batazo largo ha perdido mucho brillo en la mente de muchos fanáticos del béisbol, hasta el punto de que para algunos se ha vuelto hasta aburrido. El mundo de la sabermetría ha disminuido su valor y, por supuesto, alegaciones de uso de esteroides de algunos de los más jonroneros han dañado la imagen de todos...sea justo o no.

Thome ha sido víctima de mal timing.

Jugó en una era de números de poder inflados y mucho talento en su posición. Para el momento en que la edad lo convirtió en un pelotero de una sola dimensión como bateador designado, ya era un dinosaurio en un juego que se había vuelto más versátil que dependía de más condiciones atléticas.

En su apogeo, de 1996 a 2004, Thome bateó .285 y promedió 41 jonrones y 111 empujadas por temporada. Sin embargo, no terminó ni una sola vez dentro de los primeros tres en las votaciones para el Jugador Más Valioso de su liga. Pero eso no debe quitarle mérito a lo que acaba de hacer.

"Te diré algo, es bastante especial", reconoció Thome, siempre humilde. "(Michael Cuddyer) y yo lo hablamos en la banca. 'Seiscientos jonrones. ¿Cómo podías imaginarte eso?'"

Thome ha sacado la bola más veces que Mickey Mantle, Mike Schmidt y Frank Robinson. Sólo es superado por cuatro jugadores-Mark McGwire, Babe Ruth, Barry Bonds y Ryan Howard-por la menor cantidad de turnos por cada vuelacercas. Y mientras el resto de sus números no llaman tanto la atención-con la excepción de los ponches, de los cuales tiene más que cualquier otro pelotero que no se llame Reggie Jackson-Thome está 27mo en la lista de todos los tiempos en empujadas. De por vida tiene OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .960.

Thome no es la clase de jugador de sus ahora colegas en el club de los 600 jonrones como Ruth (714), Hank Aaron (755), Willie Mays (660) o Ken Griffey Jr. (630) Pero tampoco tiene manchas en su historial como Bonds (762), el dominicano Sammy Sosa (608) y Alex Rodríguez (626).