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No sé cómo un estratega del fútbol tan competente, astuto, con elevado prestigio y súper valorado, tal es el caso de José Mourinho, no pueda manejar su comportamiento, y nos haga pensar que necesita un psiquiatra a la orilla, mientras trabaja en un duelo Madrid-Barsa. Se descarrila tan fácilmente como si se le acabaran los rieles y se precipitara hacia un abismo.
Mourinho debería saber que no vives, si no sabes que estás vivo, y que hay personas que nunca acaban de crecer, sencillamente

porque no pueden inventar su educación. Todos tenemos inteligencia, pero más allá de los índices, lo clave es cómo manejas esa inteligencia y trazando su propia estrategia, Mourinho es fatal.

Con este Real Madrid que ciertamente impresiona al revés y al derecho como una fuerza destructiva, Mourinho se ve carcomido por el juego brusco que autoriza, no solo en los casos más visibles, como son los de Pepe y Marcelo que prefieren sacar el machete cercenando sus habilidades indiscutibles, sino en la contaminación que termina alcanzándolos a todos, incluyendo a un 10 en conducta como lo es Casillas.

¿Cómo no va a preocuparse la dirigencia del Madrid frente a esta innecesaria distorsión que afecta severamente la imagen de la institución y el rendimiento del equipo? Es cierto que Marcelo logró sacar de sus casillas a Messi, pero a cambio de ensuciar el espectáculo, y sumar antipatía por un equipazo como lo es este Madrid. Incluso los seguidores blancos, fruncen sus ceños en cada acción en la que se ve involucrado Pepe, con una peligrosa aproximación de Ramos, y de Khedira.

Mourinho debe estar claro que jugando para construir, es que el Madrid se ve grande, no esforzándose por destruir haciendo crujir huesos. Está mal usando su inteligencia en contraste con Guardiola, quien le ha propinado una paliza.

dplay@ibw.com.ni