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Era un “line-up” exquisito… Al bate, Nemesio Porras, Ramón Padilla, Pablo Juárez, Epifanio Pérez en la colina, Orlando O’Farrill dirigiendo, acompañado por las eficientes personalidades Juan Bautista Arríen y Orlando Del Carmen, y con ellos el super-campeón Rosendo Álvarez.

Toda una constelación de estrellas brilló este jueves 24, durante la inducción al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense correspondiente a los años 2010 y 2011.

Nemesio y Padilla eran indiscutibles. Debutaron al mismo tiempo con la Selección, y juntos brillaron por casi 20 años, jugando un béisbol de alto nivel, igual que los récords que fueron imponiendo.

La emoción los embargó al momento de ser llamado para recibir el pergamino y el anillo que los certifica como miembros de este Salón… “No es lo mismo salir a la caja de bateo con miles de aficionados pidiéndote un gran batazo. Ahí va cualquiera, aquí son pocos los que llegan”, dijo Padilla.

Epifanio Pérez siguió mostrándose como siempre, como un hombre sencillo. Lleva unos 14 años viviendo en Guatemala, donde juega softbol como pasatiempo y no esperaba ser llamado, aunque sabía que tenía cifras para estar entre los grandes. De pequeño lo había soñado y ya se le cumplió.

Pablo Juárez no pudo venir desde Miami, ni tampoco Rosendo desde California, pero doña Rosa Hernández, madre del “Búfalo”, lo representó.

Ahí estaban nuestros hermanos Orlando O’Farril y Juan Bautista Arríen, que dejaron Cuba y España para volverse nicaragüenses, compartiendo sus conocimientos en el deporte, la cultura, la educación, y Orlando Del Carmen, un incansable deportista, todos haciendo de la jornada, una noche de brillantes estrellas.