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“Cuando escuché la noticia mientras veía el noticiero de ESPN, me resistí a creerlo. ¿Mike Flanagan encontrado muerto? No, no podía ser. Quedé impactado, sin moverme, tratando de pensar, de reaccionar. Fue algo que me golpeó tanto, que me costó poder dormir a ratos. Una noche triste para mí, y para todos los que lo conocimos”, dijo ayer desde Júpiter, Florida, Denis Martínez.

Flanagan, Eddie Murray y Denis Martínez crecieron rápidamente en las ligas menores buscando un lugar en la cima de la montaña. Flanagan, el tirador zurdo, era el mayor con cuatro años más que el nicaragüense, y llegó primero en 1975, apareciendo en sólo dos juegos durante el mes de septiembre.

A lo largo de 18 años, el pitcher de humor tan fino y constante como su pitcheo afilado, acumuló 167 triunfos por 143 reveses, pero en 1979 lució como una aproximación de Steve Carlton ganando 23 y perdiendo 9 desde la colina de un equipo Campeón de Liga, que perdió la Serie Mundial con los Piratas. Ese año, con Denis confeccionando su primera de tres rachas victoriosas impresionantes, al extenderse a 10, Flanagan capturó el Premio Cy Young.

“Una gran persona, y un gran pitcher. Lo mejor fue su curva, obediente y desconcertante, más difícil trazada desde un brazo zurdo, y esa combinación con rectas deslizantes entre 92 y 93 millas. Valiente en las dificultades como lo fue en la vida. Siempre nos llevamos bien. Bueno, él se manejó muy bien con todos.

¡Cómo duele perder un amigo de ese tipo!”, agregó Denis.
Flanagan, quién lanzó también para Toronto entre 1987 y 1990, fue tan apreciado en la organización de Baltimore que continuó con los Orioles como coach de pitcheo y Vicepresidente Ejecutivo, antes de retornar a la locución, que tan bien manejó.

“Teníamos una estupenda rotación con dos zurdos, Flanagan y McGregor, y dos derechos, Palmer y yo. Y además, un gran equipo. Fueron días que no se pueden olvidar. Mike tenía características muy parecidas a las mías. Su confianza para superar problemas era exuberante. Aprendíamos unos de otros”, agregó el nicaragüense.

¡Ah!, el próximo instante. Nadie sabe qué puede pasar, como cuando sueltas la pelota hacia el plato frente a la amenaza de un swing. De pronto, Mike Flanagan, de 59 años, es encontrado muerto en su casa en Maryland. ¿Qué curva no le funcionó? Por ahora, eso es una intriga.

dplay@ibw.com.ni