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La “orquesta sinfónica” de Barcelona es un deleite. Produce música mágica con sus trazos sobre la grama. Ayer desarticuló al Villarreal, un equipo de Champions, con rapidez, fineza y frialdad, como si en lugar de Messi, Cesc, Thiago y Alexis Sánchez, estuvieran D´Artagnan y Los Tres Mosqueteros, Athos, Porthos y Aramis, goleándolo 5-0. Fue como una respuesta inmediata a la advertencia hecha por el Madrid, destrozando 6-0 al Zaragoza.

Espectacular el Madrid, fascinante el Barsa. ¿Escuchan los clarines? La liga de los dos equipos de aplastante superioridad está en marcha. Los otros atrás, bien lejos, fuera de combate, excepto en ciertas apariciones que el azar acostumbra hacer.

Sin Alves, sin Piqué y sin Puyol, el Barcelona no flaqueó atrás, como si ellos estuvieran ahí, imponiendo el orden; en tanto, en el centro del campo, con Xavi en el banco, una telaraña de admirable funcionamiento envolviendo al Villarreal, apretándolo, forzándolo a ceder 12 tiros de esquina frente a tantos desbordes, y en el área, sin Villa por 66 minutos, ese maniobrar preciso con un criterio del último pase que enloquecía, y la facilidad para resolver una y otra vez.

¡Cómo lució Thiago Alcántara! El hijo de Mazinho, nacido en Italia, con apenas 20 años, producto de la cantera, abrió el marcador ingresando con elegancia y seguridad por el centro, ignorando a Cesc que se desplazaba por la izquierda, y rematando rasante de zurda, con una cuota de potencia imperceptible, junto al poste izquierdo de Diego López a los 24 minutos. 

Fue Thiago quien entregó las pelotas con sello de gol al chileno Alexis Sánchez y Lionel Messi, mientras el argentino realizaba el pase a Cesc para el segundo gol y recibía de Iniesta para concretar uno más en el festival azul-grana.

“O esto cambia, o matará al fútbol español”, dijo Fernando Roig, Presidente del Villarreal, sobre el dominio del Madrid y el Barsa.