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Aunque los días han pasado, las emociones provocadas por la Selección Nacional de Futbol frente a Panamá no se desvanecen. ¡Qué partido! Para recordarlo más allá del marcador adverso 2-1.

Extraordinario el equipo local.  Cierto, nos sigue haciendo falta un poco más de suerte, pero es justo y necesario resaltar la garra, el empuje, la personalidad y la determinación que enseñó el equipo.

La tropa de Enrique Llena hizo todo lo que debió hacer. Decidió y logró, jugar de tú a tú con un Panamá colmado de “legionarios”, un Panamá que tiene superioridad de recursos económicos y logísticos. “La Nica” fue atrevida, irrespetuosa y mostró progreso. Eso es indiscutible y resulta verdaderamente estimulante.

Me atrevo a decir que Llena le ganó la partida táctica a Julio Dely Valdez. Nicaragua fue, sin lugar a cuestionamientos, superior a Panamá. Denis Espinoza fue el pilar de seguridad bajo los tres palos, la línea de cinco funcionó bien, con la lamentable excepción de Daniel Zúñiga, que tiene responsabilidad en las dos anotaciones. Máximo Gámez y David Solórzano estuvieron intachables, ganaron las alturas y resguardaron a la perfección sus espaldas. Manuel Gutiérrez aportó empuje y defendió con el alma, pero la estrella de la zaga fue el jalapeño Salvador García. “Chamba” volvió loco a Armando Cooper, que por cierto, se cansó de pegar y pegar y pegar.

La media cancha fue muy eficaz, con total apego táctico y mostrando una capacidad física irreconocible, Samuel Wilson por la izquierda fue un verdadero sacrificado en la defensa y con mucha velocidad en ataque, Eliud Zeledón lució como un verdadero destructor en el centro del campo, en tanto Juan Barrera fue la bujía, sin embargo, es Félix Rodríguez, quien se debe llevar las palmas. “El Coco” lució como un crack, fue desequilibrante por los costados y aportó mucho en el centro de la cancha, se dejó el alma, el corazón y la mente en el campo. Adelante, Raúl Leguias acusó falta de acompañamiento, pero nos regaló un verdadero partidazo, peleó todos y cada uno de los balones por arriba y fue un constante dolor de cabeza para los panameños.