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Estas líneas fueron tomadas del capítulo “Cómo se pulió”, del libro “Bravo Denis” que se presenta el martes 20 en el Instituto de Cultura Hispánica, y se refieren a la dificultad del pitcheo adentro.

Muchos pitcheres jóvenes se rehusan pitchear adentro. Ellos se preocupan por golpear a los bateadores. También se preocupan, que si no se atreven a colocar la pelota lo suficientemente adentro, los bateadores la mandarán sobre la barda. Denis insistió en que nunca intentó ir directo contra un adversario, aunque fue rankeado segundo en la Liga Americana en 1995 con 12 bateadores golpeados.

Sin embargo, de tanto ir al escabroso tema, admitió en cierta ocasión: “Hubo un tiempo en que estaba pitcheando pelota amateur en Nicaragua. Uno de nuestros infielders se estaba preparando para atrapar un elevado, y un corredor pasó y lo golpeó con el codo en la cabeza. Vi eso y dije, voy a golpearlo. Solo esperé hasta que viniera  a batear.”

¿Qué ocurrió?
“Ejecuté cuatro lanzamientos –dos adentro y dos detrás del tipo. Sentí que nunca había lanzado tan fuerte, pero fallé cuatro veces, y le di la base por bolas.”

¿Esa fue la única vez?
“No era mi manera de ser, buscar como golpear, sin embargo, cuando trabajas adentro constantemente, no te lo creen. George Scott (el antiguo primera base de Boston y quien jugó para el Bóer en la Profesional de los años 50 y 60) pensó que yo le tiré para golpearlo. Fue cuando era un novato con los Orioles en 1977. Solo estaba tratando de tirar adentro, pero Scott bajó su gran bate y vino corriendo hacia mí. Tenía 270 libras- era un hombre grande y horrible –y yo era un chico asustado y delgado de Nicaragua. Me di la vuelta y corrí al center field. Si Lee May, el primera base de los Orioles no lo hubiera detenido, Scott me habría matado.”

“En ese entonces, todos se rieron de mí porque me corrí. Dijeron que era una gallina, que debí haberme quedado y peleado con Scott. Si hubiera hecho eso, en vez de pitchear sobre los 40 años, todos estarían diciendo qué buena carrera hubiera tenido Denis Martínez si no hubiera tratado de pelear con George Scott.”

Eso sí, el incidente lo aturdió. “Durante los siguientes siete años tenía miedo de pitchear adentro. Seguía pensando en que si golpeaba a alguien me lastimarían.”

“Los bateadores son voraces”, dijo Martínez. “Ellos quieren quitarte el plato. Se paran realmente cerca del plato y se lo tragan. He visto a pitcheres jóvenes muy buenos salirse de las mayores porque siguen tirando la bola afuera todo el tiempo. ¿Por qué dar la mitad del home plate al bateador? Si pitcheas adentro, si fallas la esquina, es mejor que lo hagas por  un pie –no sobre el plato, o el bateador te matará. Por eso es que algunas veces golpeas a los tipos.

Ellos están adivinando que tirarás afuera, y tiras un poco más adentro de lo que pretendías hacer. Es un accidente. Mientras estés consciente que no intentas golpear a alguien, no debés tener por qué preocuparte.”

dplay@ibw.com.ni