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¿Qué mejor final que ver a los pistoleros uno y dos del ranking mundial trenzados en una balacera? El cierre del Abierto de Estados Unidos, trasladado por las posposiciones forzadas por la lluvia para mañana lunes, presentará en pantalla al casi invencible serbio Novak Djokovic frente a ese jugador de bravura exuberante que es Rafael Nadal. Tomemos asiento, abrochemos cinturones y mastiquemos la intriga que envuelve el duelo.

Podría haber sido el suizo Roger Federer resistiéndose a salir de la cúpula del tenis mundial contra vientos y mareas, el rival de Nadal, pero aquel Federer que todos vimos resplandecer dejando un reguero de “cadáveres” al otro lado de la red, ya no existe; sin embargo, impresiona lo que queda de su grandeza y que le permitió disponer de los puntos para match en ese estrujante quinto set, después de haber arrancando en ventaja por 2-0, al imponerse 7-6 y 6-4.

No pudo este Federer desgastado sostener ese ritmo. Necesitaba la juventud de Djokovic, quien reaccionando con victorias por 6-3 y 6-2, niveló la batalla y logró resolverla saliendo del hoyo perdiendo 5-4, para liquidar al resurgente adversario 7-5 y avanzar a la final.

Luego, Nadal doblegó al batallador Murray 3-1 y aseguró su boleto.