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En la nota previa que publicó el Boston Globe en su edición de ayer, firmada por Peter Abraham, el novato derecho de 25 años, Kyle Weiland, con apenas 16 innings de experiencia, reemplazo del “aturdido” Andrew Miller, dijo que “era emocionante” tomar la bola para lanzar contra los Rays de Tampa en una serie que podría ser crucial. “Es una gran oportunidad que quiero aprovechar”, agregó, seguramente confiando que en béisbol, aunque Diógenes se moleste, no hay nada escrito.

Durante dos entradas Weiland era un feliz sobreviviente frente a Jeremy Hellickson, pero el 0-0, saltó hecho añicos en el inicio del tercero, cuando la artillería de Tampa hizo tambalearse el Fenway Park fabricando cuatro carreras, y colocando a los de Boston de rodillas.

Weiland ya no salió para el cuarto inning, y frente a un desfile de lanzadores por la colina de Boston, más largo que el de las semifinalistas en el concurso de Miss Universo, los Rays provocaron estragos con los jonrones de Longoria, Kotchman y Upton, construyendo una resonante victoria por 9-2, acercándose a tres juegos de los Medias Rojas.

Boston cayó por primera vez y recibió de rodillas el conteo de protección, mientras James Shields calienta el brazo para tratar de seguir un trabajo de ablandamiento hoy; en tanto, Francona espera poder contar con un restablecido Josh Beckett.

En otros juegos, los Filis, que clasificaron para los Play Offs desde antes de cantarse el Play Ball, barrieron a los Marlins en una doble cartelera con victorias por 3-1 y 2-1 recurriendo como casi siempre, a la profundidad de su pitcheo abridor, aplicando un bateo oportuno, y los Mets, que no le ganan al equipo de acomodadores del Estadio, fueron barridos ¿saben por quienes?, por los Nacionales de Washington que no barren a nadie. No vio acción el dominicano José Reyes, metido de lleno en la pelea por el título de bateo en la Liga Nacional.