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No hay duda, el mundo es redondo como una pelota, y viene en caja cuadrada como las de beisbol. ¿Quién iba a decir que en Boston, los apasionados aficionados rezarían porque los Yanquis triunfaran frente a Tampa, mientras  los Medias Rojas limpiaban la sangre de una nueva herida, luego de perder por 6-4 contra Baltimore, pese a utilizar a su “as” Josh Beckett?

Boston, necesitado de una urgente transfusión de sangre, perdió pero mejoró, gracias a los Yanquis, que derrotaron dos veces a los Rays bajándoles las llantas. Los de Tampa, en un resurgimiento de ribetes espectaculares, intentaban ganar la doble cartelera y aprovechar el revés de los Medias Rojas, para acercarse a solo medio juego, pero en lugar de eso, con los dos traspiés, retrocedieron a dos y medio en la lucha por el comodín, nivelándose con los Angelinos, vencedores de Toronto, con 85-70. De esa forma, aún tambaleándose, los de Boston, respiran, difícilmente, pero lo hacen, sin saber que les espera con su pitcheo deshilachado y los cortocircuitos de su bateo.

Sabathia no pudo lograr su triunfo 20, pero los Yanquis se impusieron dos veces a Tampa por 4-2, con salvamentos de Mariano Rivera, su número 44, y apenas el 2 de Rafael Soriano, asegurando el banderín del Este, con 7 victorias más que Boston, equipo al que enfrentarán tres veces el fin de semana, antes de volverse a ver las caras con Tampa cerrando temporada entre lunes y miércoles.

Una ventaja de Boston, en medio de lo que parecen ser sus ruinas, es que cierra con tres juegos frente a los Orioles, sin embargo, por lo que estamos viendo, estos Medias Rojas tendrían problemas hasta en el Pomares.