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Herido de entrada por el gol madrugador de Michu a los 28 segundos, el Madrid, sin abrillantar su futbol, descargó todo su punch construyendo una estrepitosa victoria por 6-2 sobre el valiente Rayo Vallecano, con tres arponazos de Cristiano Ronaldo, dos de penal, y acto seguido, el Barcelona, con esa fineza de espadachín tan bien graficada por Dumas, “crucificó” al Atlético de Madrid 5-0, incluyendo tres maniobras desequilibrantes y mortíferas, sacude redes, de Lionel Messi.
¡Cómo se parece el Madrid a Mike Tyson, tanto como el Barsa se aproxima a

Muhammad Alí! La diferencia entre atropellar y destrozar, y matar suave y eficazmente, puesta en escena en ese amplio rectángulo que es una cancha de futbol. El uno embistiendo como un toro “marca Cristiano Ronaldo”, y el otro, al ritmo de Messi, zigzagueando como una mariposa y picando como una abeja, tal como lo hacía el profeta en el ring. Dos maneras de ganar que cuando se enfrentan, garantizan un señor espectáculo.

¡Ah, Tyson, con ese furioso y preciso golpeo al cuerpo quiebra-costillas y los cruzados a la barbilla, como este Real Madrid jefeado por la voracidad ofensiva de Cristiano, con un Kaká cada vez más ajustado, entregando pelotas y provocando faltas en el filo del área, o adentro, para cobros de Ronaldo, con la flexibilidad de Özil en el segundo tiempo, y esa capacidad para reaccionar al 0-1 y crecer, pese a la pérdida de Di María por dos amarillas consecuencia de tonterías, brazo arriba para desviar una pelota y barrida, y la presencia de Bezemá aplicando esa cuchillada maestra!

Y el Barsa, con su estilo Alí, estableciendo distancia, produciendo una vistosa geometría con sus golpes rectos, frenos, cambios de ritmo, quiebres de cintura, posesión del balón, correcta administración y certeza para ejecutar. Otra vez Lionel Messi como factor enloquecedor, con esas tres maniobras que terminaron en gol, junto con tres más envenenadas, entre ellas la que obligó al autogol de Miranda para el 2-0. Y qué decir del pase de Xavi a Villa, el acolchonamiento de éste con su pecho, la caída de la pelota con el cambio de perfil inmediato, y la estocada de derecha para abrir el marcador.

Se esperaba una gran batalla entre un atrevido Atlético de Madrid y el reluciente Barsa, pero el temible colombiano Radamel Falcao fue ahogado en espacios y desprovisto de pelota, mientras el concierto azulgrana aflojaba los músculos y nublaba la mente del adversario.

Por ahora, Messi con ocho goles, está en el liderato, registrando uno más que Cristiano Ronaldo, pero por lo visto, la explosividad del portugués volverá a imponerse como en la pasada temporada. Ayer logró dos de penal, fallando un tiro libre cobrado en la raya frontal. Esa ventaja con balón parado establece la diferencia, igual que en el caso de las entregas, asignatura en la que Messi con su magistratura alcanza el 10 de nota.
Tyson frente a Alí, ¿quién prevalecerá?.

dplay@ibw.com.ni