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¿Cómo fue posible? Con cada juego entrando al séptimo inning, Boston derrotaba 3-2 a los Orioles mientras Tampa perdía 7-0 ante los Yanquis. Todo parecía estar escrito cuando la sombra de Diógenes salió del parque. De pronto, saltando al escenario como una tropa fantasma salida de la nada, los Rays mostraron sus agallas y clase con una arremetida de seis carreras en el cierre del octavo, y en el noveno, viendo a Mariano Rivera en el bullpen yanqui fuera de acción, agregaron otra carrera para empatar el duelo y extenderlo hasta el jonrón de línea conectado por Evan Longoria en el inning 12, instantes después que los Orioles, con par de carreras en el fondo del noveno, “decapitaban” a los Medias Rojas 4 por 3, dejándolos tendidos, de espaldas a las lámparas, haciéndolos sentir que eran tragados hacia el centro de la tierra en un viaje infernal.

Sencillamente Boston se hundió estrepitosamente. La ventaja de nueve juegos sobre Tampa que parecía ser una garantía en la lucha por el comodín el 1 de septiembre, fue derretida por la incapacidad de su pitcheo abridor, imposibilitado de lograr dos victorias consecutivas en el último mes, en tanto Tampa, con sus cinco abridores respondiendo la mayor parte del tiempo -naufragio de Price aparte en el juego de anoche- dominó las series claves para terminar proyectándose hacia los Play Offs como un rival temible, más allá de los síntomas del desgaste.

Antes de la celebración de Tampa, las imágenes del cierre en la Liga Nacional eran igualmente estremecedoras. Alrededor del “cadáver” de los Bravos, el silencio por la eliminación fue verdaderamente siniestro en Atlanta, en contraste con lo visto en San Luis, con el júbilo de los Cardenales culminando una recuperación impresionante, elevándose tan alto como el vuelo de Lindbergh en 1927 para cruzar el Atlántico frente a la expectación mundial.

¿Quién iba a pensar al amanecer del 2 de septiembre que esos Cardenales a ocho y medio juegos de los Bravos serían capaces de emerger tan brusca y decididamente como lo hicieron para avanzar a los Play Offs? Claro, el posible juego extra se evitó gracias a los Filis, que en un dramático extrainning sepultaron las esperanzas de los Bravos derrotándolos por 4-3 en 13 entradas, en tanto los de San Luis, con Chris Carpenter en la trinchera, blanqueaban 8-0 a los Astros de Houston.

El dominicano José Reyes, de los Mets, sentado después de abrir el juego contra los Rojos con un hit, mejorando a .337 puntos, y el venezolano Miguel Cabrera de los Tigres, disparando dos cohetes contra los Indios para crecer hasta .344, se coronaron campeones de bateo.

 

Ahora a esperar qué pasa en las series Tampa-Texas, Yanquis-Tigres, Filis-Cardenales y Milwaukee-Arizona.