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¡Qué susto amigos! De pronto, la inseguridad estaba empujando tenebrosamente a los Tigres a la zona de peligro. Ellos ganaban 5 por 1 al entrar el juego al cierre del noveno con los Yanquis, minimizados, cuando el rey del rescate en las Grandes Ligas, el dominicano José Valverde, quien registró 49 salvamentos, entró a terminar el estrangulamiento. Asunto de trámite pensamos.

El pitcheo narcotizante de Max Scherzer, quien llevó un ‘no hitter’ hasta el sexto inning, y fue retirado en el séptimo; el jonrón de dos carreras de Miguel Cabrera en el primer turno al bate de los rugidores contra Freddy García, y el complemento de dos zarpazos más en el sexto y otro en el noveno, tenían a los Tigres limpiando sus uñas y cepillando su dentadura con esa ventaja de 4 carreras y solo tres outs pendientes.

Era el momento apropiado para Valverde. Eso se creyó, pero lo que ocurrió fue diferente. Jonrón de Nick Swisher y triple de Posada, levantaron a la multitud en medio de una fuerte lluvia. Boleto a Rusell Martin y fly de sacrificio de Andrew Jones acercaron a los Yanquis 5-3. Jeter se ponchó para el segundo out y Granderson fue boleado. Ahora Robinson Canó estaba frente al plato con el empate circulando. Ante tamaño reto, no había lugar para el temor en la cabeza y en el brazo de Valverde. De morir, lo haría fajándose, y después de tres faules, dominó al fiero dominicano, impulsador de seis carreras la noche anterior, con roletazo a segunda para terminar con el suplicio.

Victoria de los rugidores 5-3, y con la serie empatada 1-1, Justin Verlander y C. C. Sabathia amanecieron calentando para abrir hoy el tercer juego, revestido de un gran suspenso.