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El probable mejor pitcher del beisbol, el derecho de los Filis Roy Halladay, sobrevivió a un primer inning de tres carreras producidas por el estacazo de Lance Berkman, pero Cliff Lee, mortífero zurdo con una fama de pistolero implacable, tan larga como la de Doc Holliday, no fue capaz de sostener una ventaja de 4 por 0, construida por el ruidoso bateo de Filadelfia a costa de otro grande, el derecho Chris Carpenter, invicto lanzando en el Estadio de los Filis.

Ahí tienen a tres tiradores de la elite en el beisbol, golpeados en forma irrespetuosa en el arranque de estos imprevisibles Play Offs, mostrando tres cambios de golpes en las primeras dos fechas, mientras los Cerveceros del humeante artillero Ryan Braun, bien respaldados por Price Fielder, se adelantaban 2-0 en sus duelos con los Cascabeles de Arizona.

Agreguen que el as de Mil-waukee, invencible en casa, fue maltratado por el bateo de Arizona, pese a su inutilidad con gente en posición anotadora, y que Ian Kennedy, un ganador de 21 juegos para los Cascabeles, se quedó corto frente al mexicano Yovani Gallardo en el primer juego.

Ivan Nova, derecho dominicano de los Yanquis, sí logró responder como continuador del trabajo de dos innings de C. C. Sabathia, apuntándose la victoria contra los Tigres, que extrañaron a Justin Verlander. Por cierto que Verlander, seguro Cy Young de la Liga Americana, permitió una carrera sin que le batearan hits en sólo una entrada, antes del aterrizaje de la lluvia.

El provocador del mayor impacto en el pitcheo fue el novato de los Rays de Tampa Matt Moore, quien metió en el congelador los bates de Texas para imponerse 9 por 0, en un alarde de atrevimiento y de efectividad, en tanto Matt Garza también se excedió limitando a los Yanquis a dos hits en seis entradas, para facilitar el empate 1-1 en la Serie.

Muchas veces los Play Offs, y hasta las Series Mundiales, son el escenario propicio para que pítcheres no etiquetados como estrellas salten hacia la grandeza. El caso más sonado de todos es el de Don Larsen, un perdedor de 20 juegos, lanzando el único Juego Perfecto en la historia de los Clásicos en 1956.

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