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Un solo operativo, y los Filis derrotaron a los Cardenales 3-2 colocándolos de espaldas a la pared pese a los tres dobles de Alberto Pujols. Ahora, Roy Oswalt los espera en la vuelta de la esquina, con Roy Halladay listo para un quinto duelo de ser necesario.

Los ceros parecían no tener fin entre Jaime García y Cole Hamels, pareja de zurdos derrite bates, que habían trabajado eficazmente doce scones. La multitud de casi 47 mil en el estadio de San Luis, tenía sus nervios crispados.

En el inicio del séptimo, Shane Victorino estaba amenazante en segunda por los Filis con dos outs. ¿Por qué pitchearle a Carlos Ruiz si seguía Hamels al bate?  LaRussa pensó que aún con 117 lanzamientos, Charlie Manuel no se atrevería a sacarlo.

Error de cálculo. Manuel sacó del banco a Ben Francisco, quien con hombres en posición anotadora, había disparado siete hits en sus últimos veinte turnos. LaRussa no frunció el ceño, confiaba en García, pero sintió que se le abrió el piso cuando Francisco le pegó en la nariz al lanzamiento del mexicano, y la pelota pasó zumbando sobre la pared del left-center, empujando tres carreras.

Perder a Hamels con pocos disparos pendientes, a cambio de ese impacto, significó el juego para los Filis, que resistieron las arremetidas de una carrera de los Cardenales en el cierre del séptimo y en el noveno, para imponerse 3-2.

Los de San Luis, que enfrentaron a cuatro relevistas en los tres últimos innings, dejaron circulando a 14 corredores mostrando una terrible inutilidad, malogrando posibilidades. El cuarto bate Lance Berkman, quien jonroneó en el primer juego, falló dos veces con Pujols en segunda, y otra con dos a bordo. David Freese y Yadier Molina, fueron los impulsadores por los Cardenales, colocando presión encima de los Filis para morir peleando.

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