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Sobrevivió Milwaukee imponiéndose 3-2 al equipo de Arizona, después de haber visto desaparecer una ventaja por 2-1 en lo que parecía ser el último grito del drama, el inicio del noveno inning. Un rato más tarde, hit impulsador de Nyjer Morgan en el décimo contra J. J. Putz, sepultó a los de Arizona.

Como diría el poeta sueco Tomas Tranströmer, reciente ganador del Premio Nóbel de Literatura, el manager de los Cascabeles de Arizona, Kirk Gibson, “dejó el cielo a medio hacer” y perdió la posibilidad de obtener un boleto para la serie por el banderín de la Liga Nacional.

Sorprendiendo como una finta y estocada de D´Artagñan, el manager Kirk Gibson tocó pelota con Willie Bloomquist en el plato y hombres en las esquinas en el inicio del noveno sin out, para que Gerardo Parra anotara la carrera del empate 2-2. Luego, con corredores primera y segunda y Aaron Hill en turno, mientras la admiración por su maniobra “rugía”, decidió no tocar, con B. J. Upton en turno, quien había jonroneado en el tercero para adelantar a los Cascabeles 1-0. Hill se ponchó, y finalmente, John Axford sacó los otros dos outs.

¡Qué importaba que detrás del toque bolearan a Upton, si las bases se llenaban con un out y la presión crecía! ¿Por qué Gibson dejó el cielo a medio hacer? Puede que no hubiera ocurrido nada, pero como apuntaron los comentaristas de ESPN, se tenía que tocar.

En el décimo, hit de Carlos Gómez con un out, robo de segunda y el batazo quebrador de Nyjer Morgan, dejó en el terreno al equipo de Arizona.  

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