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Después de haber quedado a la orilla del título en el Mundial de 1947 realizado en Cartagena, y aún fresco en el recuerdo el error de Vallecillo y el out de Cayasso en tercera intentando arrimar al plato la carrera del empate frente a Colombia, el país entero, súper excitado, vistió el uniforme de la Selección Nacional de beisbol de frente al Mundial de 1948. El ¡Ahora sí!, retumbaba por todos los rincones con un júbilo indescriptible.

Nicaragua jugaría como local por vez primera estrenando un estadio con capacidad para 24 mil personas que fue terminado en horas extras. Ahí estaba el cubano Juan Ealo al timón de la nave, y la preparación del Seleccionado Nacional con los mejores hombres disponibles, fue óptima. Sin Cuba y sin Estados Unidos en la lucha de ocho competidores, todos pensaban que ahora sí, seríamos campeones.

Nadie en el terruño dudaba del impulso que garantizaban peloteros como Jorge Wehmeyer, Pancho Fletes, Cachirulo Mendoza, Stanley Cayasso, Edzel Brown, Momo Niño Obando, Bert Bradford, Eduardo Green y otros de singular relieve.
Sin embargo, el equipo se fue a pique aparatosamente ante el asombro del público y los expertos de la época, ganando solo un juego a los salvadoreños y perdiendo seis, para quedar en penúltimo sitio.

Nicaragua debutó ante Panamá el 21 de noviembre y casi 30,000 personas se acomodaron como alfileres en el parque para ser testigos del gran duelo. El mando nica decidió abrir con Manuel Mendoza y en el propio primer inning los panameños tomaron ventaja de 1-0, que posteriormente ampliaron con dos carreras más en el inicio del cuarto. Finalmente se perdió 5-3. Errores de W ehmeyer y Fletes, fueron dañinos.

En el segundo partido, Nicaragua con un ataque de 14 hits, entre ellos seis dobles y un triple, más un pitcheo sereno de Etzel Brown, le ganó 13-3 al equipo salvadoreño. No era un triunfo como para hacer repicar las campanas, pero se consideró que un síntoma de enderezamiento a tiempo.

No fue así. Frente a México los nicas estuvieron adelante 2-0 respaldando pitcheo cerrado de Alfredo Medina en las seis primeras entradas, pero en el séptimo los aztecas explotaron violentamente a Medina con un ataque de 3 carreras dándole voltereta al marcador. Nicaragua cometió seis errores y los mexicanos dispararon once hits.

Frente a Colombia los nicas volvieron a hundirse en la defensa y con otros seis errores, sufrieron su tercera derrota por cifras de 4-2, pese al esfuerzo monticular desplegado por el zurdo Edzel Brown, y en el duelo con Dominicana, un error en el propio inicio, abrió las puertas para un rallie enemigo de siete carreras, y perder 9 por 5 entre los escombros de un favoritismo sin medida.

La derrota por 11-4 ante Puerto Rico, terminó de romper nuestros corazones, y ese cierre de operaciones cayendo por 5-4 ante Guatemala, en un torneo que vio coronarse a Dominicana, fue como una burla cruel y grotesca. No hay otro fracaso más grande y doloroso. Nos preparamos para ser ganadores de una Serie Mundial y quedamos desnudos y enclenques, con esa esperanza destrozada.

dplay@ibw.com.ni