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¡Qué impacto más brutal! Con el final alargándose sin medida, te encuentras ofreciendo una pelea intensa, estrujante, dramática y de desenlace imprevisible, cuando recibes una bofetada que te aplasta la nariz y hace girar tu cabeza para derribarte estrepitosamente.  Exactamente eso fue lo que hizo Nelson Cruz volándose la cerca del jardín izquierdo con las bases llenas en el cierre del inning 11, quebrando un empate 3-3, sepultando la resistencia de los Tigres, y empujando a los Rangers hacia una ventaja por 2-0 en la serie por el banderín de la Liga Americana.

Cruz, iluminado y destructivo, quien bateó de 4-3, había forzado el empate 3-3 con un jonrón solitario contra Max Scherzer en el séptimo, después que un estacazo de tres carreras conectado por Ryan Raburn en el tercero, colocó a los Tigres en ventaja 3-2, borrando las dos carreras logradas por Texas en el propio arranque con dobles impulsadores de Josh Hamilton y Adrian Beltré. Esa derrota por 7-3, obliga al equipo de Detroit, regresar a casa herido y cojeante.

Es la primera vez en la historia que un juego de postemporada, se culmina con un jonrón de cuatro carreras, pero en este octubre, es el cuarto “Slam” que vemos, después de los disparados por Ryan Roberts y Paul Goldsmith de Arizona, y Robinson Canó de los Yanquis, también contra el pitcheo de los rugidores.

El relevo de Texas fue una garantía. Los abridores Scott Feldman y Alexi Ogando retorcieron los bates de Detroit durante seis entradas de solo dos hits, y luego, el lanza rayos-laser Neftalí Feliz, y Mike Adams, terminaron de cortar orejas y rabo. Ambos equipos llenaron las bases inútilmente en el noveno inning, dejando la cuchilla oscilando sobre sus cabezas.

Hoy a las 6 pm, Doug Fister tratará de evitar la aproximación al caos, lanzando por los Tigres contra Colby Lewis.