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Que extraño fue ver el domingo a un bateador del calibre de Alberto Pujols tambalearse en los momentos cumbres. Su ponche en el quinto con Furcal en tercera y un out, y el batazo para doble play en el séptimo con hombres en las esquina sin out, durante la derrota de los Cardenales por 9-6, lo hicieron sentirse mal, muy mal. Necesitaba urgentemente reivindicarse, y lo hizo ayer haciendo erupción con jonrón, doble y sencillo, impulsadores de cinco carreras, enloqueciendo al pitcheo de los Cerveceros. Era el Pujols de siempre, crecido, oportuno e incidente.

El bateo del dominicano, que agregó un cuarto imparable, fue el factor fundamental en la estirada victoria de los Cardenales por 12-3 frente a un equipo desarmado en su pitcheo que fue atacado con 16 imparables, en tanto, su único testimonio ofensivo fue el jonrón de dos carreras de Rickie Weeks en el cuarto, recortando una desventaja por 5-0.

El abridor de San Luis, Edwin Jackson, retirado después de cuatro entradas y un tercio, no supo sacar provecho a ese apoyo quedando sin decisión. El pitcheo de relevo de San Luis, solo flaqueó cuando Prince Fielder jonroneó en el octavo, lo que provocó la respuesta de David Freese en el noveno, sellando la pizarra.