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Por décimoquinta ocasión, el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense abrió sus puertas para acoger a seis nuevos miembros, de esos titanes que a punto de sudor y amor patrio, dieron lo mejor de sí para alcanzar la gloria, esa que llena el espíritu.

Hubo quiénes en su momento menospreciaron el significado de estar en el templo de los inmortales deportivos, pero querían estar ahí. Todo aquel atleta que destacó en su momento, no se conforma con el recuento de su historia, quisiera que todos la conocieran y valoraran, y eso sólo se produce en esta Ceremonia, que se inició en los años 70 pero que es constante desde 1994.

Julio Cuarezma manifestó que “esto es lo más grande que me ha sucedido”. “Mucho tardaron en seleccionarlo”, dijo Noel Areas, su manager en el Mundial de 1974, cuando “Cuarezmita” conquistó el título de bateo. Para Julio, que quiso ser médico, éste es el epílogo de una larga carrera deportiva, que combinó con los estudios y que le dio gratas satisfacciones, como ésta.

Los tres atletas ahora miembros del Salón, debieron esperar. Sammy Lambert (qepd), representado por sus familiares, tuvo una espera de 32 años para tener el reconocimiento oficial de la calidad mostrada en la cancha de baloncesto de Bluefields, Los Marañones, el Polideportivo y los tabloncillos centroamericanos.

Marlon Amador, ese brioso y estilista peso mosca, sabía que le llegaría el momento de entrar. Se retiró temprano, a mediados de los años 80, pero dejó huellas muy marcadas en el concierto internacional.

Don Agustín Castro, con todo y sus 99 años de edad, estuvo presente, compartiendo con el entrenador de boxeo Luis Cortés, quien sigue contribuyendo a la formación de nuevos valores, y con Guy Bendaña, incansable dirigente del ajedrez.

Pero no estaban solos. En el Salón de la Fama estaba toda la gran familia deportiva, todos los gigantes en sus respectivas disciplinas, esos que siempre aplaudieron los logros de sus compañeros de batalla en el terreno. No había espacio en el Salón, pero sobraban corazones y sentimientos de gratitud por todo lo que fueron y las emociones que nos brindaron.

Todavía falta tener en el Salón a deportistas brillantes como los peloteros Ramón Padilla, Epifanio Pérez y el pesista Orlando Vásquez. Ellos deben ser los próximos miembros.