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Tiene 38 años, pero todavía batea, diría Galileo de Henry Roa, actual sub-líder de bateo en la liga de la Feniba.

Ciertamente, Roa sigue siendo una seria amenaza en el cajón de bateo, por lo tanto, debería seguir haciéndole swing a los lanzamientos.

Sin embargo, parece tentado por la posibilidad de convertirse en manager de los Leones en la próxima Liga Profesional.

“Todo es un reto en la vida. He sido pelotero de buen rendimiento y me atrae ser manager. La experiencia la vas a adquirir en el terreno. Si me dan una oportunidad, la acepto”, le respondió a Miguel Mendoza.

¿Crees estar listo para ser manager?

“No te voy a decir que estoy listo porque apenas voy a comenzar y necesito acumular experiencia. Nadie nace aprendido y, seguramente, voy a contar con el apoyo de un grupo de técnicos”, apunta.

Roa piensa que si aprendió a batear, que es lo más difícil en el béisbol, ¿por qué no va a poder construirse como manager después de tanto tiempo viendo cómo funcionaban diferentes timoneles?

El significado de Henry Roa en nuestra pelota es mayúsculo. Se trata de un hombre disciplinado, eficiente, dueño de una gran habilidad, posible mejor bateador de tacto de los últimos tiempos, sentado sobre una montaña de cifras llamativas, siempre en pie de lucha, peligrosamente silencioso.

“Yo siento que tengo suficientes condiciones para seguir jugando béisbol, pero si me brindan una oportunidad para dirigir, voy a tratar de aprovecharla”.

Roa dijo que se concentraría en una sola tarea, así que, de llegar a ser manager, quemaría sus bates.

“Mi mente no puede estar en ir a batear y pensar qué jugada voy a montar. Lo mejor es no enredarse y dedicarse a una sola función. ¿O sigues jugando o te dedicas a dirigir?

Roa se ve decidido a tomar el toro por los cuernos. Dejar de hacer swing cuando todavía puede hacerlo para meterse directamente en las brasas sin atravesar por una conveniente etapa como instructor de bateo equivale a tomar riesgos anticipadamente.

“Eso no me asusta”, dice quien está acostumbrado a cargar sobre sus espaldas con grandes responsabilidades como artillero.

Sin embargo, hay una frase de Ted Williams que también debe escuchar: “No tenía idea de lo difícil que es ser manager. Prefiero estar con dos strikes sin bolas contra Bob Feller, Lefty Gómez o Dutch Leonard”.

Seguramente, Roa no le teme al reto y se ve ansioso por tomarlo, pero ¿por qué precipitar el momento si todavía puede seguir bateando?

Qué raro sería ver a un campeón o sub-campeón de bateo retirarse para meterse a dirigir. Ni modo, es su decisión.