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Después del temprano y sorprendente “decapitamiento” del serbio Novak Jokovic, cuando Andy Roddick y Rafael Nadal colocaron sus pies sobre los “cádaveres” de Roger Federer y James Blake, el mundo del tenis se preparó para presenciar una gran final entre ellos.

Rodick con su ímpetu, momento de inspiración y saque devastador, frente a la impresionante capacidad de ese traga-pelotas que es Nadal, dueño de piernas consistentes y de golpes noqueadores al revés y al derecho. ¡Qué mejor final se podía soñar!
¿Alguien le preguntó qué pensaba sobre eso al ruso Nicolay Davydenko? Con una mezcla de frialdad, precisión y resistencia, Davydenko cortó piernas y brazos de Roddick y luego, en la final, fue sobre Nadal, borrándolo de la cancha ante el asombro de todos.

Con cifras claras 6-4 y 6-2, manejando las diagonales con la exactitud de un arquitecto, quebrando el servicio de Nadal media docena de veces con autoridad, provocando desajustes en la maquinaria muscular del español, obligándolo a pelear pelotas desde el fondo y yendo a la red con más constancia que otras veces, Davydenko terminó metiéndose al público en el bolsillo.

Mientras extrañamente ese reloj suizo que es Federer no ha podido ganar un torneo grande en lo que va de 2008, Jokovic, Nadal, Roddick y Davydenko, se han apoderado del escenario con David Nalbandian y James Blake presionando.

Nadal saltó a la cancha como favorito para ganar la final en el torneo de Miami, con nivel de Grand Slam, que ofrece un botín espectacular. Con el marcador 1-1 en el primer set, Davydenko quebró el servicio del español, pero la respuesta de Nadal, enérgica, fue inmediata antes de tomar ventaja 3-2.

Se creyó que el sol abrasador, consumiría las reservas físicas de Davydenko, sin embargo el ruso pareció ignorarlo mientras se proyectaba con la solidez requerida, hacia un resonante triunfo por 6-4, antes de asestar el 6-2 mortal liquidando a un Nadal que vio alarmantemente cómo sus recursos se derretían.

La forma en que Davydenko enfrió la habitual furia de Nadal, le quitó espectacularidad al duelo, pero la brillantez de su juego sereno, trazando una geometría precisa, quedó grabada en la multitud.

La pregunta: ¿Alguién ha visto a Federer en este 2008?, sigue flotando en el mundo del tenis.