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En menos de dos años al frente del Fenerbahçe, Arthur Zico, el legendario “Pelé blanco” brasileño ha conseguido coronarse como el “Rey Arturo” del fútbol turco, al colocar a su equipo entre los grandes de Europa.

Zico, nacido en Río de Janeiro hace 55 años, tiene un gran palmarés, tanto a nivel de futbolista como a nivel personal, pero no tiene demasiada experiencia en el mundo de los entrenadores, al menos en Europa.

El brasileño, que fue brevemente ministro de Deportes en su país, en 1990, solamente era conocido por su paso por el club japonés Kashima Antlers, y por dirigir a la selección nipona, con la que logró una Copa de Asia (2004)
Pero la calma, disciplina y determinación, que marcó su carrera de jugador, que lo transformaron de un adolescente inquieto en gran jugador mundial, se hicieron rápidamente protagonistas desde su llegada al Fenerbahçe.

Para el centenario del club, en 2007, Zico le “regaló” la Supercopa turca, y en 2008 lo colocó en cuartos de final de la Liga de Campeones.

En la noche del martes, el equipo turco buscará en Stamford Bridge, ante el Chelsea, una plaza en las semifinales, después de su victoria 2-1 en Estambul, lo que supone su mejor actuación en Europa hasta el momento.

La disciplina y la gentileza pública de Zico han sido vitales en esta transformación de los hasta hace poco niños mimados del fútbol turco, en una auténtica familia.

Por primera vez en muchos años, el Fenerbaçhe da la sensación de disfrutar verdaderamente con el juego de ataque “a la brasileña” que Zico ha sabido imponer, gracias, en parte, al gran número de jugadores de su país que pueblan la plantilla.

Roberto Carlos, el ex carrilero izquierdo del Real Madrid, ha sido el último en unirse a la formación, que también cuenta con el medio Alex, y el delantero Deivid, así como los turco-brasileños Mehmet Aurelio y Gökçek Wederson.

Zico ha sabido crear un buen equipo, con mucha profundidad, al que le encanta complacer a su entrenador.

El mejor ejemplo es el delantero Semih Sentürk, un suplente que aparece casi siempre en el minuto 60 (sobre todo en sustitución del serbio Mateja Kezman), se ha convertido con el plan de Zico en el mayor goleador de la Liga turca, con 15 goles.

“Me gustaría ser titular y jugar los 90 minutos”, se queja a veces con simpatía ante los periodistas, pero cuando marca, nunca se olvida de correr por la banda para abrazar a Zico.