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Especial para El Nuevo Diario
Arlington, Texas.- Vicente Padilla nos abre las puertas de su nueva casa valorada en casi 6 millones de dólares, como si caminara por el piso de un sueño, sin vanidad y falsa humildad, nos va diciendo como la obtuvo y lo que hay por dentro.

Nada que ver con aquel pitcher que me atendió por primera vez en el bullpen de los Marlins hace 7 años, cuando jugaba para los Filis de Filadelfia. La madurez ha llegado a su vida, y aunque no le gusta admitirlo, puede estar viviendo el mejor momento de su carrera.

Cuando se le pregunta: ¿es el mejor momento de tu carrera?, él prefiere contestar: “El mejor momento nunca pasa mientras uno está en la pelota”.

¿Es mejor Texas que el año pasado?
“Lo que pasa es que el año pasado el equipo andaba desunido, uno andaba por un lado, otro por otro, no había mucha comunicación. Al final del año, tuvimos una reunión donde estaban mi abogado, el manager, el gerente general, y llegamos a un acuerdo, que había que cambiar la cara del equipo, integrar más jóvenes y mantener al conjunto como una familia”.

¿Hay más unidad con tus compañeros?
“Me acerco más a los muchachos, el idioma me molestaba un poco antes, ahora lo manejo mucho mejor y eso ayuda en la comunicación con tus compañeros, para estar en ambiente”.

Te están exigiendo mucho este año
“Me han preguntado mucho cómo me siento, y ellos han visto mis dos salidas y he estado respondiendo”.

¿La lesión del spring no fue complicada?
“No fue nada grave. No fue una lesión con exactitud, fue un resbalón, y le dijo al manager que era mejor parar ahora para estar listo al comienzo de la temporada”.

¿Hay más confianza?
“En eso quedamos el año pasado, tenía presión. Con tanto dinero que me estaban pagando yo quería dar más, y demostrar que valía cada centavo. Fue un error tremendo seguir lanzando con la lesión, y a pesar que en algún momento les advertí que el brazo me estaba molestando. Incluso después del tercer inning les dije que tiraba la bola y no podía controlarla, no sabía para dónde iba”.

¿Qué te dice Mark Connors?
“Nunca me dice nada, más bien yo le pregunto qué estoy haciendo mal, qué me falta para estar bien. Son cositas que uno no las mira, pero a mí me interesa que él, que está a la par, las pueda ver. Él sabe qué es lo que estoy haciendo bien o mal”.

¿Estás dominando la Splitfinger?
“Desde el año pasado empecé a soltar ese lanzamiento. Después de la lesión, lo tiraba poco en el juego. Lo empecé a tirar poco a poco, luego con más confianza en el juego, y en el spring la usé más y ahora me está sacando a flote”.

¿Vas a seguir tirando curvas muy seguido o vas a depender de las bolas rápidas?
“Esa es mi arma, mi bola adentro, sinkeada, no puedo dejarla atrás; ahora que tengo el splitfinger, tengo más recursos para sacar outs”.

¿Mejoró la relación con Michael Young?
“No era con él, era con Mark Teixeira. En una ocasión di un bolazo al otro equipo y después le dieron uno a él, pero fue cosa del juego, pero eso fue problema de él, que quería resolver el asunto de otra manera. Ese día me enojé y me fui para adentro. Dicen que después me fue a buscar, yo estaba allí y no me dijo nada. Me vio y no me dijo nada. Ese fue un malentendido entre él y el que lo golpeó, pero yo no tenía nada que ver con el que le dio el bolazo”.

¿Has tenido algún contacto con Nolan Ryan?
“Fíjate que no lo había visto mucho. En el spring lo vi un par de veces. Ahora que lo vi de nuevo, es un hombre muy tranquilo que saluda a todo el mundo, creo que su presencia es algo bueno para el conjunto”.

¿Cómo ves al equipo?
“Las dos adquisiciones en el bateo van a ayudar mucho este año. Creo que todo depende del trabajo de los abridores, de cómo vamos a mantener pocas carreras”.

Ser el mejor
“Desde que subí el primer día a Grandes Ligas mi meta ha sido ser el mejor, pero no se ha podido, pero si estamos aquí es porque estamos entre los mejores de este deporte, y estoy en una rotación, todo pelotero desea ser el mejor”.

Los duelos con Vladimir Guerrero…
“Hay momentos de suerte, ellos te aprovechan con un lanzamiento malo o bueno, en este nivel cualquiera te puede dar un batazo, por eso siempre hay que lanzar con inteligencia”.

¿Te molestaste con el jonrón que te dio Garret Anderson?
“Me molesté porque fue una falla mía, tenía dos strikes y me le vine por el centro, me molesté conmigo mismo porque ese era un bateador que debía ser out”.

¿El reto de este año?
“Que me deseen suerte, salud, y que Dios me acompañe para que los aficionados me sigan acompañando y disfrutando de mis juegos”.

Hace siete años este diálogo hubiese sido imposible. Qué bueno que se produce cuando está en el mejor momento de su carrera, aunque a él le cueste admitirlo.