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“Cuando un lanzador aprende a trabajar con la cabeza, dosifica el poder y se concentra en sacar más outs con menos lanzamientos”, me decía el cubano Luis Tiant en una de tantas conversaciones que sostuvimos sobre el complicado arte del pitcheo.

¿Qué fue lo que ofreció anoche Vicente Padilla para someter 4x1 al peligroso line-up de los Azulejos de Toronto, que reúne a bateadores tan agitados como David Eckstein, Lyle Obervay, Alex Ríos, Vernon Wells, Frank Thomas y Matt Stairs? Pitcheo cerebral. Tiant lo habría ovacionado.

Vicente no trabajó poco porque utilizó 112 disparos en siete entradas, pero limitó a Toronto a solamente una carrera, producida por un hit dentro del cuadro en el séptimo, después de seis ceros bien dibujados, como si estuviese usando el pincel de Monet, ese excelente pintor francés, figura del impresionismo.

Cuando tiradores de gran poder como Nolan Ryan y Roger Clemens comenzaron a manejar el arte del toreo, se convirtieron en pitcheres más difíciles de vencer. La bola de humo sigue siendo un arma letal, pero es el pitcheo de localización lo más importante para tejer telarañas, desequilibrar y vencer. Y en esa tarea, Denis Martínez se hizo sentir.

No hay duda que la madurez conseguida por Padilla en los últimos años lo está mejorando considerablemente, y puede que este año logre proyectarse consistentemente después de haber enviado señales tan llamativas, como dos temporadas de 14 victorias y una de 15.

El rival de Padilla anoche, Roy Halladay (2-2 y 3.27), es un ganador de Premio Cy Young y un líder de staff altamente valorado. Se mantuvo todo el tiempo en la colina, pero fue golpeado por 11 cohetes que fabricaron cuatro carreras limpias, suficiente para que Padilla cabalgara con comodidad rumbo a su segundo triunfo en este arranque de campaña, reduciendo a 3.12 su efectividad.

Doble de David Murphy empujó a Milton Bradley en el segundo inning para el 1x0; un hit de Ian Kinsler en el tercero, robo de base y cañonazo de Frank Catalanotto, aumentaron la diferencia 2x0; en el séptimo, doble de Murphy con dos outs y hit de Gerald Laird, movieron las cifras en la pizarra a 3x0; en el cierre de ese episodio, Toronto ofreció una leve señal de vida con doble de Gregg Zaun, un roletazo de Joe Inglett lo llevó a tercera y el infield hit productor de Eckstein estableció un 3x1; en el noveno, Texas asestó su última estocada con el tercer doble de Murphy y un cohete de Gerald Laird, sellando el 4x1.

En las siete entradas, Vicente ponchó a dos y cedió tres bases sin consecuencias, ayudado por dos doble plays. Con balance de 2-1, su número mágico en busca de 16 victorias es 14. Emocionalmente, todos estamos tratando de ayudarle en cada lanzamiento.

Esa madurez, esa serenidad, ese control, nos hacen pensar en un gran año.


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