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Al terminar la temporada de 1978, el panameño Rod Carew, de 33 años, con su séptimo cetro de bateo en el bolsillo, pero en ruta hacia la Agencia Libre después que se colgara el último out en 1979, fue considerado material de cambio para los Mellizos de Minnesota. Ellos no podrían retenerlo.

Como casi siempre, los Yanquis saltaron inmediatamente al tapete en busca del bateador de 200 hits y .300 puntos, experto en dobles y triples, que había demostrado ser capaz de impulsar 100 carreras aún funcionando en la parte de arriba del line-up.

Carew, utilizando el derecho que le concedía su permanencia de 10 años en las Mayores, rechazó tal posibilidad. No estaba interesado en ser un yanqui, pese a que el equipo de George Steinbrenner venía de estar en tres Series Mundiales consecutivas, ganando las dos últimas en 1977 y 1978.

Los Yanquis insistieron, pero Carew se mantuvo firme y la Gerencia de los Gemelos se vio obligada a cambiar de dirección. Obviamente, Steinbrenner quedó echando humo. El dueño de los Bombarderos dijo que ese equipo abandonaba las negociaciones con Minnesota sobre la posible adquisición de Carew.

“Lo respetamos enormemente como jugador, pero si no comprende el privilegio de jugar con los Yanquis de Nueva York, en la mejor ciudad beisbolera del mundo, y ha declarado que estaría más cómodo en otra parte, entonces no creo que seríamos justos con nuestros fanáticos en Nueva York, con nuestros restantes jugadores, que siguiéramos las negociaciones”, expresó el Jefe.

“Cuando un pelotero pide más de cuatro millones de dólares por cinco años, y después dice que cree que está siendo manejado en una negociación como lata de comida es un poco cómico”, agregó Steinbrenner en una nota publicada en la revista Hit, de Tomás Morales.

Según el cronista mexicano, en aquel momento se aseguró que los Yanquis estaban dispuestos a entregar a los Mellizos al primera base Chris Chambliss, al jardinero Juan Beníquez, al jugador de cuadro Brian Doyle y a un lanzador de ligas menores, a cambio de Carew.

Los Gigantes de San Francisco tomaron el lugar de los Yanquis, pero Carew también descartó esa posibilidad, y finalmente aceptó ser enviado a los Angelinos de California, que entregaron al pitcher Paul Hartzell, al guardabosques Kenny Landreaux, al infielder Dave Engle, el tirador Brad Havens y una cantidad de dinero que no fue precisada. Eso ocurrió el 3 de febrero de 1979 por abrirse los campos de entrenamiento.

Los de California, no cedieron a su brillante prospecto Carney Lansford, perseguido por los Gemelos en el operativo.

Carew, que estuvo con los Angelinos hasta el final de su carrera en 1985, agregó cinco temporadas consecutivas sobre los .300 puntos pero no volvió a ganar otro título de bateo.