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Seguramente, Brandon Webb, el derecho de Arizona ganador del Cy Young en su Liga en 2006 y constructor de 18 victorias en 2007, debe estar sorprendido de lo que está haciendo. Él ha ganado cada uno de los siete juegos que ha iniciado obligando a todos los interesados --como usted y yo-- en ver atacar proezas, a seguir sus huellas, que por ahora son más profundas que las de Denny McLain de los Tigres en 1968, hace 40 años.

Puede que no lo recuerden porque ocurrió hace mucho tiempo, en un año terriblemente agitado en que Praga fue sangrientamente estremecida, lo mismo que la Plaza de las Tres Culturas en México y Martin Luther King asesinado. En ese 1968, McLain se convirtió en el último ganador de 30 juegos en la historia del béisbol.

Aún en ese tiempo, tan lejano y hoy borroso, fue algo asombroso. Sólo consideren que habían pasado 34 años desde que Dizzy Dean de los Cardenales, lo había logrado con su registro de 30-7 en la temporada de 1934. Así que McLain se paró encima de las Pirámides de Egipto con su balance de 31-6 y 1.96 en carreras limpias a lo largo de 41 aperturas, algo improbable en la modernización del béisbol.

Agreguen este detalle, sólo Steve Carlton y Bob Welch, se han acercado en los últimos 40 años con un total de 27 victorias.

McLain, que se deslizó dramáticamente desde la grandeza hasta la delincuencia, siendo encarcelado, recorrió toda la ruta 28 veces en esos 41 inicios, un esfuerzo totalmente descartado en esta etapa en que los relevistas medios y rematadores han adquirido una mayúscula importancia. Sus 336 entradas trabajadas mientras dibujaba seis blanqueadas, serían consideradas un abuso.


Difícil y grandioso
¡Un sólo ganador de 30 juegos en los últimos 74 años! Eso permite valorar correctamente lo difícil y grandioso que es alcanzar ese nivel de rendimiento. Cuando Gene Autry, el dueño de los “Serafines” de California consiguió los cañones de Don Baylor, Bobby Grich, Joe Rudi y Lyman Bostock, los entendidos en béisbol vaticinaron que el próximo ganador de 30 juegos estaría entre Frank Tanana y Nolan Rayan. Pero en 1978, Ryan y Tanana ni siquiera llegaron a las 20 victorias, y lo que fue más decepcionante: el primero de ellos terminó con un desastroso balance de 10-13.

Otra gran posibilidad trazada fue cuando los Rojos obtuvieron a Tom Seaver de los Mets de Nueva York. Se pensó, con mucha lógica por cierto, que con el respaldo de un equipo tan agresivo, el espectacular derecho sería un cómodo ganador de 30 juegos. Pero Seaver necesitó dos campañas para sumar 32 victorias. En su primer intento, ganó 16 y perdió 14, y en el 79, registró un balance de 16-6. Es decir, nunca estuvo próximo a la cifra soñada, símbolo de dominio, y los expertos quedaron rascándose la cabeza.

Tomando en consideración que la temporada se extiende por seis meses, se necesita ganar un promedio de cinco juegos mensuales para ir en busca de los 30. Sólo pensar en ese ritmo extremadamente exigente, obliga a sudar, aún estando metidos en una hielera.

Lo interesante es que Webb marcha adelante de McLain, quien logró su séptimo triunfo el 25 de mayo, tenía dos juegos sin decisión y había perdido uno. Pero ganó seis juegos en junio, siete en julio y cinco en agosto. ¿Se imaginan qué tipo de esfuerzo súper-efectivo se necesita hacer para ganar 18 juegos en tres meses? Obviamente Webb, que no superará las 34 ó 35 aperturas, seis menos que McLain, cuando las rotaciones eran de cuatro brazos, se sentirá apretado con el avance de la temporada.

Posiblemente, un poco asustado frente a esas expectativas, Webb sólo está pretendiendo su primera temporada de 20 triunfos, y quizás ir un poco más allá, pero no tanto como extenderse a los 30.


Se quedaron cortos
Revisemos algunos intentos frustrados: En 1972, el zurdo Steve Carlton llegó a 27 victorias lanzando para un equipo de último lugar, como aquellos Filis que sólo ganaron 59 veces mientras sufría 97 derrotas. Uno se preguntaba: ¿Cómo fue posible que Carlton se aproximara al 50 por ciento de aporte en el total de éxitos de un equipo? Esa es una hazaña con asterisco. Pueden creerlo, Carlton le sacó 20 triunfos de ventaja al segundo pitcher más positivo del staff.

Igual que McLain, el zurdo Carlton abrió 41 juegos completando 30, mientras aseguraba la Triple Corona del pitcheo en la Liga Nacional, con 1.98 en carreras limpias y 310 ponches. Naturalmente, obtuvo el Cy Young.

En la temporada de 1978 todos los reflectores fueron hacia el zurdo de los Yanquis,Ron Guidry, un pitcher que lanzaba cuchilladas con trayectorias bien diseñadas, según el decir del gran cronista Joseph Durso. Guidry despegó como lo hace el tren expreso que viaja entre Madrid y Sevilla, ganando 13 juegos consecutivos. Parecía invencible hasta que unos inspirados Cerveceros de Milwaukee, lo trajeron de regreso a tierra cortándole la racha. Guidry continuó en pie de guerra, pero tuvo necesidad de un juego extra, para obtener su triunfo 25 perdiendo apenas tres veces, record en average para un pitcher con más de 20 triunfos..

En 1980, apareció en pantalla un inesperado retador: el derecho de los Orioles Steve Stone. Después de ganar 12 y perder 12 con los Medias Blancas en 1978 a la edad de 30 años, Stone pasó a los Orioles como un quinto brazo detrás de Jim Palmer, Mike Flanagan, Scott McGregor y Denis Martínez, con Sammy Stewart creciendo a la orilla. En 1979, la temporada del Cy Young de Flanagan y los problemas en el brazo de Palmer, Stone ganó 11 y perdió siete debutando con Baltimore. ¿Alguien esperaba verlo saltar tan bruscamente hacia la notoriedad en 1980?. Stone, bien respaldado por el bullpen, ganó 25 juegos, pero nunca más se hizo sentir.

La última gran arremetida ha sido la del derecho de los Atléticos de Oakland, Bob Welch, en 1990. En un equipo impulsado por McGwire y Canseco, capaz de ganar 103 juegos, Welch estuvo fenomenal en ruta hacia 27 victorias en 35 aperturas, es decir, 6 menos que las de McLain en el 68.


Quién se les ocurre
¿Cuándo veremos el próximo ganador de 30? Ni Maddux con los Bravos, ni Randy Johnson con Seattle y Arizona, ni David Cone con esos Yanquis ganadores de 114 juegos, se han acercado. No hay forma de excitarse: en la temporada pasada, sólo Josh Beckett de Boston llegó a las 20 victorias, y un año antes, nadie.

¿Podrán Brandon Webb, Chien Ming Wang, Cliff Lee, Brad Penny y Jake Peavy acercarse a esa cifra grandiosa?. No amigos, dejemos de especular, eso es improbable con apenas 34 aperturas y rotaciones de 5 hombres. Así que, olvídense.

McLain ha sido el último “Dinosaurio”, el único a lo largo de 74 años, desde Dizzy Dean.


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