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BERLÍN

El Bayern de Múnich se coronó campeón alemán por vigesimoprimera vez gracias a un empate a domicilio a cero goles ante el Wolfsburgo que lo hace inalcanzable a falta de tres jornadas para que termine la Bundesliga.

El Bayern, con el empate, acumula 10 puntos de ventaja sobre su más cercano perseguidor, el Werder Bremen. El Bayern salió al campo tomándose las cosas con excesiva calma y el Wolfsburgo fue claro dominador a lo largo de los 90 minutos.

El campeón sólo dio espectáculo tras el pitido final, con su acostumbrada celebración de títulos, que incluye ríos de cerveza que en parte se beben y en parte se derraman encima de directivos y cuerpo técnico o de los propios jugadores.

Hitzfeld recibió su ducha de cerveza al igual que el presidente del Consejo Directivo, Karlheinz Rummenigge, a quien Bastian Schweinsteiger sorprendió por la espalda mientras concedía una entrevista a la cadena Premiere.

Rummenigge, al recibir la ducha, interrumpió la entrevista para anunciarle entre risas a Schweinsteiger su próxima venta.

Luego, también ante los micrófonos de Premiere, Schweinsteiger explicó que tenía temor de ser vendido pues la ducha a Rummenigge la había propinado siguiendo instrucciones del manager Uli Hoennes.

Schweinsteiger no terminó de explicar eso cuando recibió su propia ducha, también por la espalda, de parte de Lukas Podolski.

“A ese también hay que venderlo”, dijo un empapado Schweinsteiger antes de seguir pasándole revista a la temporada.

Franz Beckenbauer se salvó de la ducha porque estaba contemplando las celebraciones desde un estudio de televisión en que admitió que no
estaba plenamente de acuerdo con el uso que algunos jugadores del Bayern
le dan a la cerveza.

“Yo creo que habría que tomársela. Pero esto se ha convertido en una
tradición y no hay nada que hacer. En todo caso, es bonito ver como al
conquistar el títulos los jugadores, que son gente adulta, se alegran y
celebran como niños”, dijo Beckenbauer.

Con el título de campeón alemán, el Bayern aseguró el doblete pues ya
había ganando la Copa de Alemania.

El hecho de que el título haya sido celebrado tras un partido contra el
Wolfsburgo tiene cierta ironía pues el entrenador de ese equipo es Felix
Magath, que ganó dos veces el doblete con el Bayern.

Magath estuvo en el banquillo bávaro hasta la temporada pasada, cuando
fue destituido cuando se vio que estaba en serio peligro la
clasificación a la Champions League y el Bayern decidió el regreso de
Hitzfeld.